
Los reclamos por la falta de controles durante la madrugada volvieron a hacerse escuchar en Ramallo, esta vez por los ruidos provocados por motocicletas que circulan por distintos sectores de la ciudad, especialmente con escapes modificados o que generan niveles elevados de sonido. Vecinos de diferentes barrios manifestaron su preocupación por una situación que, según plantean, se repite con frecuencia y afecta directamente el descanso de quienes viven en las zonas involucradas.
El reclamo también alcanza a la Plaza José María Bustos, donde durante las últimas madrugadas se habría registrado una importante concentración de jóvenes, acompañada por la circulación de motocicletas y situaciones que generan preocupación entre los vecinos. A esto se suman planteos vinculados con daños en veredas, mobiliario e instalaciones del espacio público.
La situación vuelve a poner el foco sobre la presencia de los organismos encargados de realizar controles durante los horarios nocturnos. Los vecinos sostienen que no alcanza con intervenir cuando los daños ya fueron producidos o cuando una situación se convierte en un conflicto mayor, sino que resulta necesario establecer una presencia preventiva y sostenida en los lugares y horarios donde se concentran los reclamos.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con los escapes modificados. Se trata de una problemática que no es nueva para Ramallo y que ya generó reclamos vecinales y operativos de tránsito en años anteriores. Sin embargo, la reiteración de las quejas vuelve a plantear la necesidad de conocer qué controles se realizan actualmente y cuáles son las sanciones aplicadas a quienes incumplen las normas.
En este punto también aparece el rol del Juzgado de Faltas, encargado de intervenir en las infracciones que llegan a esa instancia. Los vecinos reclaman que las actuaciones no se limiten al secuestro eventual de una motocicleta, sino que exista una política efectiva de multas y sanciones para quienes reinciden en conductas que afectan la convivencia.
El planteo no apunta solamente a las motocicletas. También involucra el cuidado de los espacios públicos y la necesidad de prevenir daños en lugares que pertenecen a toda la comunidad. La Plaza Bustos es uno de los principales puntos de encuentro de Ramallo y su conservación requiere controles, mantenimiento y responsabilidad por parte de quienes la utilizan.
La nueva queja vuelve a dejar planteada una cuestión concreta: si existen normas y organismos con facultades para controlar y sancionar, los vecinos reclaman que esas herramientas se utilicen de manera permanente y efectiva, especialmente durante la madrugada, cuando los inconvenientes se repiten.

