El expresidente Alberto Fernández rechazó las críticas de Cristina Kirchner al gobernador bonaerense, respaldó su gestión y planteó que el peronismo debe abrir paso a una nueva generación con autonomía y menos verticalismo.

En medio de la crisis interna que atraviesa el peronismo tras la derrota electoral del 26 de octubre y la carta de Cristina Fernández de Kirchner en la que responsabilizó a Axel Kicillof por el resultado en la provincia de Buenos Aires, el expresidente Alberto Fernández salió a cuestionar ese diagnóstico y defendió con énfasis al mandatario bonaerense.
“Pretender decir que la culpa es de Kicillof es complicado. El gobernador garantizó el triunfo en Buenos Aires. Cargarle la culpa a Axel me parece una enormidad; estamos lastimando a un proyecto de presidente”, afirmó Fernández en declaraciones a AM 750.
Respaldo político a Kicillof y mensaje de recambio
El exmandatario consideró que Kicillof representa “una generación clave para el futuro del peronismo” y remarcó que su proyección nacional dependerá de la unidad del movimiento. “Para que Axel pueda ser presidente, tiene que hacer un buen gobierno, y lo está haciendo, pero necesita diputados, senadores y una fuerza unida para poder gobernar”, señaló.
Fernández aseguró que el peronismo necesita una renovación profunda y que él mismo forma parte de la etapa que debe dar un paso al costado. “Debe aparecer una generación de reemplazo, entre los reemplazados estoy yo. El peronismo necesita una nueva juventud con autonomía de lo que vivimos los últimos 20 años”, dijo.
“Soy peronista kirchnerista y fui parte de los que creamos con Néstor el kirchnerismo, pero hay que admitir que hay un tiempo que se ha agotado. Kicillof es parte de esa generación que hay que tener presente e impulsar a que se anime a tomar las riendas”, agregó.
Distancia con Cristina y críticas al liderazgo histórico
En otro tramo de la entrevista, Alberto Fernández se diferenció abiertamente de su exvicepresidenta. “Nunca reconocí a Cristina como jefa política. El único jefe político que tuve fue Néstor. Nunca fui desleal: la lealtad también está en decirle que está equivocada”, expresó.
El exjefe de Estado dejó entrever que en el futuro podría revelar detalles sobre las tensiones que atravesaron su relación: “Algún día voy a contar cómo fueron las cosas exactamente”.
Y lanzó una frase que reavivó viejos debates dentro del espacio: “Con Cristina definitivamente no alcanza, pero hace falta. Si en aquel momento con Cristina no alcanzaba, ahora con Cristina alcanza menos. Y el concepto se podría hacer extenso a otros: con Axel no alcanza y sin Axel no se puede”.
Rechazo a la teoría del “voto miedo”
Fernández también cuestionó la interpretación de Cristina Kirchner sobre las causas de la derrota electoral. “Yo no creo, como se ha dicho, que hubo un voto miedo porque si ganaba el peronismo Trump no nos prestaba plata. Esa teoría no la comparto para nada”, sostuvo.
“Miedo tienen los argentinos a quedarse sin el Garrahan, miedo tienen los jubilados a perder sus magras jubilaciones o los estudiantes a perder la educación pública o los empresarios pymes a perder sus empresas o los comerciantes a que sus comercios cierren”, enumeró.
A su juicio, la derrota del oficialismo debe explicarse “con realismo y autocrítica”: “Este resultado se da como consecuencia de una serie de realidades que hay que analizar con mucho cuidado para no equivocarnos. Nos venimos equivocando hace mucho tiempo”.
Una autocrítica hacia el futuro
El expresidente planteó que el peronismo debe reconstruir su vínculo con la sociedad y abandonar estructuras cerradas. “Me extraña mucho que el peronismo, que nació en la calle, le tenga tanto miedo a escuchar a la gente. No estamos logrando interpelar”, advirtió.
Por último, marcó el rumbo que considera necesario para la etapa que viene: “La unidad es una condición necesaria pero no es suficiente. Hay que abrirle la puerta a una nueva dirigencia y terminar con el verticalismo”.
Con sus declaraciones, Alberto Fernández volvió a posicionarse en el debate interno del peronismo y se sumó al bloque de dirigentes que reclaman una renovación generacional, con Kicillof como figura de referencia y el kirchnerismo histórico en proceso de repliegue.

