Con el objetivo de desarticular el Comando Vermelho, más de 2500 efectivos desplegaron sus fuerzas y atacaron, tanto a integrantes de la banda narco como a vecinos del lugar. El número fatal ascendería a más de 120, muchos de los cuerpos acercados por los propios pobladores a hospitales y a la calle para facilitar el reconocimiento de los mismos.

El operativo policial que comenzó ayer en Río de Janeiro parece no tener fin y la crueldad del hecho se acrecienta. Este miércoles, vecinos del barrio Complejo de la Penha, una de las favelas más grandes de la ciudad, acercaron más de 60 cuerpos a la calle José Rucas, lo que indicaría que las víctimas fatales ya serían más de 100.
A ello habría que agregarle los cadáveres llevados a la plaza, los cuales no estarían sumados a la cifra, según señaló el secretario de la Policía Militar, coronel Marcelo de Menezes Nogueira.
Según precisó TN, los vecinos descendían desde Serra da Misericórdia con los cuerpos, muchos de ellos familiares o amigos suyos. Además, señalaron que podrían quedar más personas fallecidas en la zona del conflicto registrado ayer entre la Policía y bandas narco.
“Hay personas ejecutadas, muchas de ellas con un tiro en la nuca, un tiro por la espalda, esto no puede ser considerado seguridad pública”, describió el activista Raull Santiago, uno de los colaboradores en realizar el traslado.
Como consecuencia del sangriento operativo, el gobernador de Rio, Cláudio Castro, ordenó reforzar el patrullaje en todo el territorio del estado, particularmente en las principales vías, los accesos a la región metropolitana y el transporte público, según un comunicado. Por su parte, algunos funcionarios del presidente Luiz Inácio Lula da Silva se dirigirán hacia Río para mantener un encuentro con Castro.


Repercusiones de la masacre
La lucha entre los oficiales y las bandas no solo generó caos en las calles cercanas a la zona, sino que las consecuencias se vieron reflejadas en gran parte de la ciudad.
Establecimientos educativos han tenido que suspender clases, el transporte público colapsó y miles de habitantes quedaron atrapados sin poder regresar a sus casas.
Por otro lado, varios organismos internacionales y agrupaciones civiles manifestaron su conmoción por lo ocurrido. Amnistía Internacional, en tanto, remarco que lo sucedido pone a la ciudad “en un estado de terror”, mientras que la ONU dijo estar “horrorizada” por el feroz ataque.
Ministros del Gobierno se han reunido ayer en Brasilia para tomar medidas, mientras el jefe de Estado se encontraba de gira.

