El epicentro se localizó frente a la isla de Cebú y provocó colapsos de edificios, evacuaciones y cortes de electricidad en varias localidades.

Al menos ocho personas murieron este martes en Filipinas tras un terremoto de magnitud 6,9 que sacudió el centro del país a las 21:50 hora local (13:59 GMT). El epicentro se registró frente a la costa norte de la isla de Cebú, a solo 10 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Las autoridades reportaron daños estructurales, deslizamientos de tierra y cortes de electricidad en distintas localidades de la provincia. El temblor generó pánico entre los habitantes y fue seguido por varias réplicas de magnitud superior a 5,0.
De acuerdo con Rexan Ygot, funcionario de rescate citado por AFP, tres personas fallecieron en los alrededores de Bogo tras quedar sepultadas en un deslizamiento de tierra. En el municipio de San Remigio, la policía confirmó otras cinco muertes. La cadena ABS-CBN informó que cuatro cuerpos fueron hallados bajo los escombros de un centro deportivo y que un menor perdió la vida en otra zona.
El gobierno provincial de Cebú solicitó ayuda médica de urgencia a través de su página oficial de Facebook. “Podrían haber personas atrapadas bajo edificios colapsados”, declaró Wilson Ramos, responsable provincial de rescate. Precisó que los operativos se concentran en Bogo y San Remigio, aunque no hay un número oficial de desaparecidos.
La Corporación Nacional de Red Eléctrica de Filipinas informó que el terremoto provocó interrupciones en el suministro eléctrico en Cebú y en otras islas del centro del país. La empresa indicó que evalúa la magnitud de los daños.
El impacto del sismo también se sintió en otras localidades. Joey Leeguid, bombero en San Fernando, relató a AFP: “Vimos nuestro casillero moverse de lado a lado, nos mareamos un poco, pero estamos bien ahora”. En Bantayan, el residente Martham Pacilan explicó: “Vi caer piedras de la estructura [de una iglesia]. Por suerte nadie resultó herido”.
Las autoridades provinciales confirmaron el colapso de un edificio comercial y de una escuela en Bantayan, además de graves daños en un restaurante en Bogo. En un mensaje transmitido en vivo, la gobernadora Pamela Baricuatro pidió calma a la población y alertó sobre posibles réplicas.
El USGS ajustó la magnitud del movimiento telúrico de 7,0 a 6,9, mientras que el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico descartó riesgos de tsunami.
Filipinas se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas de mayor actividad sísmica del mundo, donde los terremotos son frecuentes aunque no siempre generan daños de esta magnitud.

