El misterio de Charlie Chop-off: mató a cuatro chicos y hubo un detenido que fue declarado inimputable

Ernesto Soto fue apresado y luego internado en un hospital psiquiátrico. Los investigadores creen que es el culpable, pero las pruebas no fueron contundentes.

Charlie Chop-off, conocido también como “el barbero loco”, fue el alias de un asesino serial que atacó a niños en Manhattan, Estados Unidos. Entre 1972 y 1973 mató a cuatro menores y dejó a otro gravemente herido. Pese a las investigaciones, nunca fue condenado, aunque el principal sospechoso fue Ernesto “Erno” Soto, un hombre con antecedentes psiquiátricos.

Los crímenes de Charlie Chop-off en Manhattan

Los homicidios ocurrieron entre 1972 y 1973. Las víctimas fueron tres niños afroamericanos y un niño puertorriqueño, todos varones. En casi todos los ataques, el asesino mutiló o intentó mutilar los genitales de los menores.

  • 9 de marzo de 1972: Douglas Owens, de 8 años, fue asesinado de 38 puñaladas y sufrió mutilaciones.
  • 20 de abril de 1972: otro niño fue atacado brutalmente, pero sobrevivió a las heridas.
  • 23 de octubre de 1972: Wendell Hubbard, de 9 años, fue apuñalado en Harlem y mutilado.
  • 6 de marzo de 1973: Luis Ortiz, de 9 años y origen puertorriqueño, murió tras recibir 38 puñaladas.
  • 17 de agosto de 1973: Steven Cropper, de 8 años, fue asesinado en un complejo de viviendas, aunque en este caso no sufrió mutilación genital.

El principal sospechoso: Ernesto Soto

El 16 de mayo de 1974, Ernesto “Erno” Soto, de 33 años, fue detenido tras un intento de secuestro de un niño puertorriqueño. Soto era un paciente intermitente del Hospital Estatal de Manhattan desde 1968, desempleado y con antecedentes de consumo de drogas.

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Al ser capturado, murmuraba frases religiosas. Luego confesó haber asesinado a Steven Cropper en 1973, aunque no existían pruebas contundentes. El niño sobreviviente lo reconoció como parecido a su atacante, pero se negó a identificarlo directamente.

Un caso abierto y rodeado de dudas

Los médicos del Hospital Estatal aseguraron que Soto estaba bajo custodia cuando ocurrió uno de los crímenes, aunque luego admitieron que podría haberse escapado, algo que ya había hecho en el pasado. A pesar de la falta de pruebas sólidas, los investigadores señalaron que los homicidios cesaron después de su arresto.

En diciembre de 1976, Soto fue declarado inimputable y enviado a un hospital psiquiátrico. En 1993, sus abogados pidieron su traslado a un centro menos estricto, pero el pedido fue rechazado debido a su comportamiento violento. El acusado aseguraba que aún tenía la necesidad de “sacrificar a alguien a Dios”.

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