Hay más de 200 trabajadores suspendidos. La acería no funcionará por 72 horas, mientras que el sector de laminación estará sin operaciones durante una semana. La caída de la demanda, el avance de las importaciones y la parálisis de la construcción agravan la crisis del acero argentino.

De la redacción de EL NORTE
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El grupo ArcelorMittal interrumpe desde este viernres la actividad en la planta de Acindar de Villa Constitución, al tiempo que avanza con una nueva tanda de suspensiones que afecta a centenares de trabajadores con el pago del 75% de sus salarios.
La empresa frena la producción de la acería por 72 horas, y el área de laminados durante siete días. La medida, que forma parte de un acuerdo con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), implica la suspensión de una gran cantidad de trabajadores. Desde el gremio sostienen que el número de suspendidos pasan los 200 trabajadores, mientras que la compañía evita dar cifras oficiales
“El acuerdo de suspensiones se irá adaptando a las necesidades operativas de la empresa. Es probable que el esquema de paradas de planta se repita hacia fin de año”, remarcaron desde la compañía.
“La situación es crítica, cayó la construcción, el automotor no tracciona y el agro no sostiene la demanda”, advirtieron desde el gremio.
Las causas del parate son la caída del consumo interno y el aumento de la importación de acero, particularmente desde China. Según fuentes del sector, Acindar operó al 50% de su capacidad instalada durante todo 2024, situación que se mantuvo en el primer semestre de este año.
La producción cerró 2024 con 600.000 toneladas, frente a las 1,2 millones de toneladas de 2023. La baja responde a la contracción de dos sectores clave para la demanda de acero: la industria, que retrocedió un 12,4%, y la construcción, con una caída del 19,5% durante el mismo período.

