Cinco jóvenes de entre 20 y 25 años murieron en la fiesta de Costa Salguero por consumir pastillas adulteradas.

Mientras este miércoles ya se podría hablar de que se trató de cocaína envenenada y se investiga el punto de venta en el conurbano bonaerense, estos casos, casi seriados, recuerdan a otras muertes “conjuntas” por el consumo de drogas ilegales.
El recuerdo de Time Warp
El 16 de abril de 2016, en Costa Salguero, no hubo una fiesta electrónica más en Buenos Aires. Fue la Time Warp, que terminó con la muerte de cinco chicos por consumo de drogas sintéticas o “de diseño”. Pastillas.
Francisco Bertotti, Nicolás Becerra, Andrés Valdez, Martín Bazzano y Bruno Boni tenían entre 20 y 25 años. Ellos fueron las víctimas.
En declaraciones judiciales y mediáticas, amigos que también habían ido a la fiesta describieron los síntomas que tuvieron los chicos antes de desmayarse en el predio o en las inmediaciones de Costa Salguero. “Convulsiones”, “confusión”, “dolor de panza”, “ojos volteados”.

La hipótesis del éxtasis adulterado fue fuerte -ya que se comparaba con las fiestas en Europa, donde se pueden analizar las pastillas que se quieran ingerir- pero se hizo más foco en que en el evento se daban las condiciones propicias para la venta de drogas, que faltaba agua -vital para evitar cuadros de deshidratación- y el “policonsumo”, de pastillas y otras drogas, más bebidas energizantes y alcohol.
Víctor Stinfale fue detenido en mayo de ese año por pedido del fiscal Federico Delgado, que lo acusó de ser el organizador principal de la fiesta a través de la empresa “Energy Group” (que vendió el agua y la bebida energizante Speed, manejada por terceros. A principios de julio de 2016, la Cámara Federal ordenó excarcelarlo. Estuvo 70 días preso y fue sobreseído.
En noviembre de 2019, una pericia realizada por la Policía Científica de la Bonaerense determinó que las muertes de los cinco chicos fueron compatibles con las producidas con la toxicidad de un “síndrome serotoninérgico por drogas”.
Los familiares de los muertos siempre apuntaron a la deshidratación, el hacinamiento, la falta de control y la mala atención médica durante la fiesta: había sólo seis ambulancias y los socorristas contratados no tenían experiencia.
En julio de 2019, el consumo de pastillas volvió a ser noticia cuando una marplatense de 19 murió en una fiesta electrónica en España. Los investigadores manejaban una única hipótesis, sólida: el consumo de éxtasis envenenado en ese evento, realizado en Palma de Mallorca.
Si bien el consumo de estas sustancias implica un riesgo para la salud, los familiares denunciaron que la droga había sido adulterada con veneno para ratas.
Milagros Alanis Moyano (19) murió en un hospital de Barcelona, donde fue trasladada tras sufrir un un cuadro de hipertermia, con fiebre de más de 42 grados.
El padre de la víctima, Paulo Moyano, que viajó desde Mar del Plata hasta España, relató en la red social Facebook que su hija “compró veneno llamado comercialmente éxtasis” y dijo que “estaba irreconocible” tras su fallecimiento.

