El cuerpo de Juan Herrera fue hallado el lunes pasado en la escalera de su casa con una sábana rodeándole el cuello. La escena que representaba un suicidio no convenció a los investigadores. Las sospechas de un crimen se confirmaron con el resultado de la autopsia. Había muerto producto de los brutales golpes recibidos. Un día después detuvieron al presunto asesino y el jueves lo imputaron por Homicidio Agravado.

De la redacción de EL NORTE
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En la mañana del lunes 21 de julio, alrededor de las 11, el cuerpo sin vida de Juan Domingo Herrera fue encontrado en las escaleras de la propiedad donde vivía. En la planta baja funciona la panadería que explotaba junto al hijo de su mujer fallecida y la pareja de él. Fue justamente esta ultima la que lo encontró tirado en el piso con una tela de sábana atada a su cuello.
El hecho se conoció tras un llamado recibido en el servicio de emergencias 911. Inmediatamente se dirigieron al lugar efectivos de la Comisaría Primera quienes se encontraron con la trágica escena. El hecho fue reportado por la mujer de 52 años que se aprestaba a trabajabar en el lugar, relató a la policía que cuando se disponía a subir al primer piso se topó con el cuerpo ya sin signos vitales.
El hallazgo se produjo ese lunes en el local de panadería ubicado en la esquina de Presidente Perón y Corrientes. La víctima fue identificada como Juan Domingo Herrera. Conforme a los primeros testimonios el cuerpo estaba boca arriba, presentaba golpes y manchas hemáticas en el rostro y una sábana, atada alrededor del cuello.
La escena parecía corresponderse con la de un suicidio, pero el olfato de los investigadores los llevó a dudar de las circunstancias en la que el apreciado panadero encontró la muerte. Una puerta que aparentaba haber sido violentada y los resultados de la autopsia que se conocieron al día siguiente confirmaron las sospechas, Herrera había muerto como producto de lesiones provocadas por golpes. La escena había sido manipulada. Las pericias confirmaron que fue atacado al menos por una persona cuya identidad se desconocía. No quedaban dudas de que la muerte de Herrera fue producto de un ataque violento. El panadero de 75 años había recibido múltiples golpes que le provocaron traumatismos de cráneo, torácico, facial y fractura de costillas.
Una vez en el lugar el Personal del SAME constató el fallecimiento del hombre. Fue convocada la Policía Científica para preservar la escena de los hechos y fue ordenada la operación de autopsia. El resultado de la pericia, conocida al día siguiente, junto a otras evidencias descartó que se tratara de una muerte autoprovocada.
La causa finalmente fue caratulada como “homicidio” en la UFI N°15 a cargo del fiscal Jorge Leveratto. Desde el hallazgo del cuerpo quienes están abocados a la investigación trabajaron sin descanso en procura de dar con los autores del crimen. El análisis de las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona y los testimonios recabados les permitió llegar a la identidad del presunto homicida.
Detención e imputación
Desde entonces quienes estaban abocados a la investigación trabajaron contrarreloj en procura de dar con los autores del crimen. Es así que, en las últimas horas de la tarde del pasado martes, poco más de 24 horas después del hallazgo del cuerpo, efectivos de DDI junto a personal de Comisaría Primera detuvieron a Silvio Martin Peralta. Los investigadores sospechaban que el sujeto de 49 años, quien se habría desempeñado como trabajador portuario, tenía relación con el homicidio del panadero. Al hombre aprehendido le hallaron indicios que lo vinculaban seriamente con el crimen.
Dos días después, el jueves 24 de julio fue imputado por el crimen. La audiencia indagatoria se realizó en la UFI N°15 a cargo del agente fiscal Jorge Leveratto, ante el secretario Martin Velando.
La medida se extendió por más de dos horas y aunque el contenido de sus dichos no trascendió se supo que el acusado permanecerá detenido y que la fiscalía halló elementos suficientes como para imputarlo por el delito de Homicidio agravado criminis causa, una de las figuras más graves del código penal que prevé en abstracto una pena de prisión o reclusión perpetua. Este agravante se impone en los casos en que el homicidio se cometa para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito, para asegurarse sus resultados o procurar impunidad o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito. El móvil principal habría sido el robo.
Luego de cumplida la medida Silvio Peralta fue trasladado nuevamente a la Comisaría Primera donde permanecería al menos hasta que avance la instrucción y la parte acusadora solicite la prisión preventiva.
Los clientes de la panadería y conocidos de la víctima a poco de conocerse la noticia de la muerte de Herrera, en diálogo con EL NORTE, no dudaron en calificarlo como a un hombre bueno, amable y muy trabajador. El apreciado vecino gustaba del juego de bochas, había vivido varios años en barrio Del Carmen y según los testimonios tenía dos hijas. Conforme a lo manifestado desde hacía un largo tiempo estaba en pareja con la histórica dueña de la panadería, quien falleció en noviembre del año pasado, y que continuó ocupándose de las tareas del comercio junto al hijo de la mujer.

