Nutricionistas en alerta por cambios en la Ley de Etiquetado Frontal

DISPOSICIONES DE LA ANMAT

Según organizaciones de profesionales, las modificaciones impulsadas a la ley por el Gobierno constituyen “un retroceso en el derecho a la información y a la alimentación saludable”. “Si se relajan los controles, se pierde transparencia. Estamos volviendo a dejar a la industria alimentaria con menos regulaciones y más margen para manipular la información”, notó en diálogo con EL NORTE la Lic. Valentina Neira.

Nutricionistas en alerta por cambios en la Ley de Etiquetado Frontal
Nutricionistas en alerta por cambios en la Ley de Etiquetado Frontal.

De la Redacción de EL NORTE
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Las disposiciones 11362/2024 y 11378/2024 de la ANMAT, que modificaron la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, más conocida como Ley de Etiquetado Frontal, encendieron las alarmas entre los profesionales de la salud y la nutrición. Desde el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires expresaron su “preocupación” ya que consideran que estos cambios “demuestran una falta de comprensión del contexto y las necesidades actuales en materia de salud pública”. Y sostienen que “lejos de impulsar el derecho a la información y a la alimentación de la población, se flexibilizaron las disposiciones, generando mayor confusión en los consumidores”. A su vez, organizaciones como la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) y la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (FAGRAN) presentaron dos recursos de alzada ante el Ministerio de Salud con el objetivo de dejar sin efecto estas nuevas disposiciones que, a su juicio, debilitan la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable. En diálogo con EL NORTE, la Lic. Valentina Neira (MP N° 5257) advirtió: “Si se relajan los controles, se pierde transparencia. Estamos volviendo a dejar a la industria alimentaria con menos regulaciones y más margen para manipular la información”.

“La sanción en 2021 de la Ley N.º 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, más conocida como la ley de etiquetado frontal, fue un paso enorme en el derecho a la información de los consumidores. Permitía identificar fácilmente los productos con excesos de azúcares, grasas, sodio o calorías, a través de los octógonos negros tan conocidos. Además, prohibía personajes infantiles, regalos o frases engañosas, protegiendo especialmente a niñas, niños y adolescentes del marketing agresivo de alimentos ultraprocesados. Pero desde fines de 2024 y durante 2025, una serie de modificaciones fueron desdibujando muchos de estos logros.

Como nutricionista, creo que estas modificaciones representan un retroceso en el derecho a una alimentación informada y segura”, explicó la especialista de nuestra ciudad.

Reducción de sellos

Según detallaron los nutricionistas en un comunicado, “uno de los puntos más controvertidos de la nueva normativa radica en la reducción de los sellos de advertencia”, ya que “la disposición 11362/2024 establece que el cálculo de nutrientes críticos (grasas, azúcares, sodio y calorías) se basa exclusivamente en los ingredientes añadidos durante el proceso de producción. Esto significa que los nutrientes presentes de forma natural en los alimentos, los llamados ‘nutrientes intrínsecos’, son excluidos de este cálculo”.

“Este cambio lleva a situaciones paradójicas: por ejemplo, productos como la manteca, con un alto contenido de grasa intrínseca, quedan exentos de sellos de advertencia si no se les añade sodio u otros aditivos”, notan.

En cuanto a los sellos de advertencia para edulcorantes, la nueva disposición indica que solo son obligatorios cuando el aditivo tenga función edulcorante. Si se utiliza con otras funciones, la declaración no sería obligatoria. “Esto genera dudas sobre la transparencia en la composición de los alimentos”, aseguraron.

La disposición 11362/2024 también derogó varios artículos de la resolución de la ANMAT que se referían a “la obligatoriedad de realizar y mantener actualizada la declaración jurada de los rótulos e información para los productos alcanzados por la ley”. Esta flexibilización “implica que las industrias no están obligadas a declarar los componentes de sus productos”, lo que, según los especialistas, “podría dificultar una fiscalización efectiva y exponer a los consumidores a información falsa o engañosa”.

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Otra regulación de la disposición que generó controversia en el sector es lo que tiene que ver con promoción y publicidad, ya que recortó la referencia al público de niños y adolescentes hasta los 16 años de edad y flexibilizó la publicidad, para permitir nuevamente la aparición de elementos infantiles que pertenezcan a las empresas.

Entre los cambios significativos se encuentra la introducción de los “Claims Nutricionales” cuando no estén referidos al nutriente crítico en exceso. Esto significa que productos como quesos untables, barritas o yogures podrían llevar leyendas como “Reducido en grasas” o “Light”, lo que “podría inducir a confusión si el producto aún contiene otros nutrientes críticos en exceso”.

Recomendaciones para consumidores

Neira proporcionó una serie de recomendaciones, de acciones, para los consumidores ante este panorama:

– Leer la lista de ingredientes y la tabla nutricional, más allá de los octógonos.

– Desconfiar de productos que se venden como “light” o “reducidos”, si tienen otros ingredientes críticos.

– Evitar comprar alimentos por el envoltorio, colores, personajes o “regalitos”.

“Buscar asesoramiento profesional ayuda a entender mejor que estamos comiendo. Sobre todo, a personas que están transitando una patología que sea influenciada por el estilo de vida. La alimentación saludable no debería depender del marketing ni de etiquetas confusas. Debería ser un derecho garantizado, con información clara y honesta. No se debe tomar al consumidor como rehén. Hay evidencia que indica que la ley original ayudaba a realizar compras más inteligentes, que abogaban por la salud de la sociedad, pero ahora con estas modificaciones solamente se suma confusión, poniendo en peligro la calidad de vida de las personas”, agregó y concluyó: “En momentos económicos difíciles, la comida siempre termina siendo lo primero que modificamos. Y el mercado no va a defender nuestra integridad: solamente busca vendernos a gran precio productos baratos. Quienes deben protegernos son las leyes y el Estado.

Como profesionales de la salud, seguimos firmes acompañando, informando y defendiendo el derecho a una alimentación más justa, consciente y accesible. Estar bien informado es el primer paso para elegir mejor”.

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