Julio Pérez Carreto: “Los estafadores mutaron su escenario a la virtualidad”

INCREMENTO DE FRAUDES INFORMÁTICOS

La Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia publicó su informe de gestión anual dando cuenta de que en 2024 se registró un aumento interanual del 21,1% en la cantidad de reportes de delitos informáticos ocurridos en el país. Desde la Secretaría Especializada en Ciberdelito del Departamento Judicial San Nicolás, su titular, Julio Pérez Carreto, afirmó que hubo una transformación en la modalidad delictual.

De la redacción de EL NORTE
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Conforme a los datos difundidos por la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), en su informe de gestión anual correspondiente a 2024, se registró un aumento interanual del 21,1% en la cantidad de reportes por delitos informáticos. El documento señala que las modalidades de fraude en línea con criptoactivos y estafas piramidales, la usurpación de identidad en cuentas de WhatsApp, el acceso ilegítimo a cuentas bancarias y billeteras, la sustracción de datos personales y el acoso mediante mensajes extorsivos continúan siendo las conductas delictivas más habituales. Respecto del Departamento Judicial San Nicolás, el titular de la oficina especializada, secretario Julio Pérez Carreto, en diálogo con EL NORTE, señaló que ese aumento se explica también en la mutación de las conocidas estafas presenciales en estafas virtuales con la consiguiente complejización en las investigaciones.

El informe federal releva las particularidades de los 34.468 reportes recibidos durante el período enero-diciembre de 2024. Efectúa una comparación con años previos y muestra el salto en las cifras que se produjo en el contexto de la pandemia de la COVID-19: mientras en abril de 2019 y marzo de 2020 recibieron 2.581 reportes, de enero y diciembre de 2021 la cifra aumentó a 22.364; en 2022 se recibieron 32.395 y en 2023 se registraron 28.456 casos.

En cuanto a los modus operandi, el informe señala que la modalidad de “fraude en línea” se mantiene como la maniobra más reportada en un 63%, seguida de “usurpación de identidad” (13,5%), “acceso ilegítimo” (8,3%), “phishing” (4,5%) y “acoso” (4,2%). Constituyen en conjunto un 6,4%.

En relación con los fraudes en línea, el informe destaca que el 56% corresponde a operaciones de compraventa de bienes o servicios a través de Internet, un 18% son fraudes a través de las plataformas de home banking, un 10% corresponde a esquemas de Ponzi o estafas piramidales y el 16% restante a otras modalidades. También se incrementaron notoriamente los fraudes asociados a plataformas de inversión y ofertas de trabajo, en los cuales las víctimas –con el afán de ganar dinero o preservar sus ahorros– buscan invertir en alguna solución financiera.

De esta forma, reciben –a través de grupos de redes sociales, WhatsApp o Telegram– ofertas tentadoras para invertir en plataformas de inversión que suponen ser prestigiosas y obtener beneficios o rendimientos muy superiores a las tasas de mercado. Las víctimas transfieren dinero a billeteras virtuales y se les solicita que inviten a amigos o conocidos para sumar clientes. Algunos pocos usuarios logran retirar o cobrar algún dividendo, lo cual refuerza la confianza en la plataforma, aunque en la mayoría de los casos al final del proceso el dinero no se puede recuperar y se consuma el fraude.

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Departamento Judicial San Nicolás

Los incrementos también se reflejan a nivel local e incluso podrían ser superiores a los medidos por UFECI, ya que en el orden federal la jurisdicción no abarca todos los delitos virtuales posibles. La Secretaría de Cibercrimen de jurisdicción ordinaria reúne un caudal mayor de delitos de esta índole. Consultado al respecto, el Dr. Julio Pérez Carreto, titular del área, en diálogo con EL NORTE explicó que “en realidad el mayor incremento obedece a que también ha habido una mutación en la forma de comisión de los delitos. En el caso de los fraudes que antes ocurrían en el terreno de la presencialidad, ahora suceden en el escenario virtual”. “Se ha producido una transformación, ya que casi no se generan estafas de manera presencial; este cambio en el ilícito les permite a los delincuentes un terreno más seguro, generalmente amparados por el anonimato. En nuestro departamento, la mayoría de las estafas se dan a través de las redes sociales, en compra y venta de artículos, el uso indebido de tarjetas de crédito y débito, de la inserción de malware (virus informáticos a través de los cuales terminan vaciando las cuentas de sus víctimas)”, reveló Pérez Carreto. “La interacción aumentó mucho con la virtualidad y la digitalización y donde más fraudes registramos en nuestra área en los últimos tiempos es en la oferta de bienes y servicios, en promociones. Los delincuentes dan indicaciones a sus víctimas para que, mediante engaños, descarguen aplicaciones que les permitan manejos remotos, a través de los cuales les vacían las cuentas. Otra modalidad muy repetida es la de engañar invocando una falsa operación en Mercado Libre; aseguran que un desconocido ha hecho una transacción en la plataforma a nombre de la potencial víctima y fingen ayudarlo para anular la compra o la petición de un crédito y, a través de indicaciones, le sustraen el dinero”, informó el funcionario. “También se ofrecen supuestos de trabajos remotos para empresas de primera línea, los cuales constan en realizar reseñas positivas, dar ‘likes’ o ‘me gusta’ online a publicaciones y ofertas de productos. En este caso el fraude consiste en lograr que la víctima transfiera dinero a los responsables en concepto de impuestos o comisiones que les permitan retirar o liberar el pago de dividendos que nunca reciben”, contó Pérez Carreto.

El funcionario especializado en la temática manifestó también que “no solo mutó el delito en cuanto a la modalidad, sino que presenta numerosos desafíos en relación con la complejización de la investigación de esos ilícitos. Por ejemplo, el ingreso al mundo de las estafas de los criptoactivos, que requiere una capacitación especial, es todo un reto”. “Por suerte en nuestro Departamento Judicial contamos con personal capacitado para enfrentar los nuevos desafíos”, concluyó Julio Pérez Carreto, titular de la Secretaría de Cibercrimen y Evidencia Digital.

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