Tenía 93 años y vivía en Estados Unidos. Ganó un Oscar honorario, cuatro premios Grammy y dejó una huella única en la historia de la música para cine y televisión.

El reconocido músico y compositor Lalo Schifrin falleció a los 93 años por complicaciones derivadas de una neumonía, según confirmó el medio estadounidense Variety. Nacido en Buenos Aires y radicado en Estados Unidos desde hace décadas, Schifrin alcanzó fama mundial por componer la icónica banda sonora de Misión: Imposible y por su aporte innovador al cine y la televisión durante más de medio siglo.
Su trayectoria incluyó obras memorables como las de Harry el sucio, Bullitt y Amityville, entre muchas otras. En 2018 recibió un Oscar honorario, fue distinguido con cuatro premios Grammy, una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y condecoraciones internacionales, entre ellas la del gobierno francés.
De Buenos Aires al mundo: una vida marcada por la música
Lalo Schifrin nació en 1932 en Buenos Aires, en una familia profundamente ligada a la música: su padre fue primer violín del Teatro Colón. Estudió piano desde pequeño y se formó con maestros como Enrique Barenboim y Andreas Karalis. Aunque inició la carrera de Derecho, su vocación lo llevó a estudiar en el Conservatorio de París, donde se perfeccionó en música clásica y se sumergió en el mundo del jazz.
En 1955 representó a Argentina en el Festival de Jazz de París y, poco después, fue convocado por el legendario Dizzy Gillespie para unirse a su quinteto. En los años 60 se instaló en Los Ángeles, donde comenzó una prolífica carrera como compositor de bandas sonoras para cine y televisión, contratado por la Metro-Goldwyn-Mayer. Desde su casa en Beverly Hills, que había pertenecido a Groucho Marx, compuso decenas de obras que definieron el sonido de toda una época.
Un legado que trasciende géneros y generaciones
Schifrin fue un puente entre la música académica y el jazz, entre Hollywood y el Colón, entre el rigor técnico y la potencia emocional de lo popular. En 2025, estrenó en el Teatro Colón su sinfonía ¡Viva la Libertad!, junto al compositor Rod Schejtman. Hasta sus últimos años, continuó recibiendo homenajes en todo el mundo.
Su muerte marca el final de una vida extraordinaria, pero su obra —moderna, audaz, inconfundible— seguirá sonando por generaciones en películas, series y conciertos. Lalo Schifrin no solo compuso música: creó identidad sonora para el cine global.

