La tasa de natalidad en San Nicolás cayó un 41,5% en los últimos diez años

UNA REALIDAD SIGNADA POR LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR EN TIEMPOS MODERNOS

Los registros oficiales a los que accedió EL NORTE dan cuenta de que en 2014 nacieron vivos 2657 bebés en San Nicolás, mientras que en 2024 los nacimientos fueron 1554. En 2019 el registro inició un camino descendente que tuvo continuidad en los últimos seis años. Los expertos sostienen que este escenario, que se replica en toda la Argentina, es consecuencia de factores económicos y cambios culturales en la sociedad. Los hogares sin niños representan el 57% del total país.

Ilustración

De la redacción de EL NORTE
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La tasa de natalidad en San Nicolás cayó un 41,5% en el período 2014-2024. Los registros oficiales a los que accedió este diario dan cuenta de eso. Se trata de una disminución brusca, que para los expertos responde a múltiples factores, entre los que se encuentran las condiciones económicas del país, la incertidumbre respecto al futuro y la postergación de la maternidad en favor de la formación académica y el desarrollo profesional.

En 2014, en San Nicolás nacieron vivos 2657 bebés. En 2024 hubo 1554 nacimientos. En el medio hubo un solo año en el cual el registro aumentó: fue 2018, cuando hubo un total de 2470 nacimientos. Antes y después de ese año, los datos muestran una caída en la cantidad de nacimientos en San Nicolás. Veamos: en 2014, como se escribió más arriba, fueron 2657; en 2015 fueron 1654 y en 2016, 2413. En 2017 descendió a 2369 el total de nacimientos. En 2018 creció a 2470, y desde entonces sólo hay registros en baja: 21.554 en 2019; 1979 en 2020; 1814 en 2021; 1727 en 2022; 1701 en 2023 y, finalmente, 15.554 en 2024. Este último es el registro más bajo desde el año 2005, cuando en San Nicolás habían nacido 2397 bebés.

Los datos que revela EL NORTE, focalizados en San Nicolás, se replican a nivel nacional. De hecho, días atrás el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral publicó un informe que da cuenta de que el país experimenta un cambio en su estructura demográfica mediante el incremento de la población de adultos mayores y el aumento de mujeres al frente del hogar, entre otros factores.

El análisis, basado en los datos de Indec, mostró que los hogares sin niños crecieron de manera sostenida, representando el 57% del total en el censo de 2022, frente al 44% registrado en 1991. El estudio también refleja que crecen las familias monoparentales. De acuerdo a este relevamiento, la tasa de natalidad en Argentina cayó un 40% desde 2014, posicionándose como una de las disminuciones más bruscas en América Latina.

Otro cambio importante en las dinámicas familiares es el aumento de los hogares unipersonales, que ahora representan el 25% del total en comparación con el 13% en 1991.

En tanto, la población de adultos mayores creció considerablemente, la cantidad de personas que superan los 85 años aumentó del 1,5% al 11,8% de la población total desde 1991.

Múltiples factores

El descenso en la tasa de natalidad en Argentina resalta no solo cambios demográficos, sino también sociales que afectan las decisiones de planificación familiar en el país.

La doctora en Ciencias Jurídicas y decana del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, Lorena Bolzon, sostiene que “como ocurre con los grandes cambios sociales, este fenómeno responde a múltiples factores”, entre los que mencionó las condiciones económicas del país, la incertidumbre respecto al futuro, la migración de muchos jóvenes al exterior, al tiempo que aseguró que “la postergación de la maternidad en favor de la formación académica y el desarrollo profesional es cada vez más común entre las mujeres argentinas”.

Los cambios en los patrones de maternidad en el país indican un claro desplazamiento, con la edad promedio para tener el primer hijo ahora situada entre los 30 y los 34 años. En cifras, el promedio de hijos por mujer bajó a 1,4 a nivel nacional.

“El descenso en la tasa de natalidad, como transición demográfica, podría verse como un problema desde una perspectiva económica o como un desafío a pensar políticas sociales a futuro para otra composición social”, evaluó Vilda Discacciati, coordinadora del Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Salud de la Universidad Hospital Italiano.

“De cualquier manera, no debería pensarse como consecuencia de políticas que permiten decisiones no reproductivas de la mujer. Por el contrario, marca la importancia de diseñar estrategias que den soporte a las necesidades del envejecimiento de la sociedad”, añadió.

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