El 22 de mayo de 1810, los vecinos notables de Buenos Aires debatieron por primera vez su destino político en Cabildo Abierto. Fue el inicio del proceso que conduciría a la Revolución de Mayo.

El Cabildo Abierto y Escuela de Salamanca
El 22 de mayo de 1810, Buenos Aires vivió una jornada crucial que daría inicio al proceso revolucionario rioplatense. Ese día, reunidos en Cabildo Abierto, los vecinos notables debatieron públicamente si el virrey debía continuar en funciones, en un contexto de profunda crisis política.
Lo que estaba en juego no era una ruptura con la tradición hispánica, sino más bien su reivindicación. Muchos cabildantes, especialmente Juan José Castelli, apelaron al principio jurídico que sostenía que, en ausencia del monarca legítimo, el poder político revertía al pueblo. Esa noción, desarrollada por teólogos y juristas de la Escuela de Salamanca, como Francisco de Vitoria, formaba parte del pensamiento político hispánico y habilitaba, en situaciones de acefalía, el derecho del pueblo a reorganizar el gobierno.
La caída de la Junta Central de Sevilla y la prisión del rey Fernando VII habían dejado sin referencia de autoridad a las colonias. En ese vacío de poder, los criollos recurrieron a las propias leyes de Indias para legitimar una forma de autogobierno.
Una decisión fundacional basada en la herencia hispánica
Durante el Cabildo Abierto, figuras como Juan José Castelli, Cornelio Saavedra y Juan José Paso sostuvieron que la soberanía residía en el pueblo mientras no existiera un monarca legítimo. Ese razonamiento permitió fundar el cambio político valiéndose de un principio político tradicional.
La votación fue clara: 155 votos a favor de la cesación del virrey Cisneros contra 69 en contra. Aunque en los días siguientes se intentó mantener al propio Cisneros al frente de una Junta, la presión popular forzó su renuncia definitiva. Tres días después, el 25 de mayo, se conformó la Primera Junta de Gobierno.
El Cabildo Abierto del 22 de mayo no fue un gesto de rebeldía contra la tradición española, sino una apropiación de sus fundamentos jurídicos por parte de los criollos, que decidieron dar un paso firme de autodeterminación. A 215 años de aquel día, la efeméride recuerda no solo el inicio del camino hacia la independencia, sino también una lección sobre cómo el derecho, incluso el heredado, puede ser herramienta de soberanía.

