Entre 2020 y 2024 se notificaron 32.681 casos de alacranismo en todo el país. El año pasado fue el de mayor número, con 7034 confirmados. El género Tityus, especialmente la especie Tityus carrilloi, concentra la preocupación sanitaria. Por otra parte, la araña llamada “viuda negra” provocó 994 casos, el 48,75% del total. Asimismo, los ataques por yarará y coral son los que presentaron una suba más marcada.

El crecimiento de las ciudades, las obras de construcción, las cosechas, las tormentas o el calor intenso cambian los hábitats naturales. Cuando eso sucede, escorpiones, arañas y serpientes pueden aparecer en patios, galpones, casas o campamentos. En nuestro país, hay más reportes de casos de personas afectadas por sus picaduras y mordeduras.
“El problema de los casos de personas por lesiones de escorpiones, arañas y víboras en la Argentina preocupa en el campo de la toxicología. Se han notificado más casos, pero puede estar relacionado con la mejora en el sistema de notificaciones. También se sabe que si altera el ambiente, los seres humanos pueden estar más expuestos a esos animales”, dijo en una entrevista para Infobae el doctor Adolfo de Roodt, investigador del Instituto Nacional de Producción de Biológicos, que depende de ANLIS/Malbrán. En esa institución pública, que está bajo la órbita del Ministerio de Salud de la Nación en la Ciudad de Buenos Aires, se producen antídotos contra el veneno de varias de las especies que afectan a las personas y se distribuyen a todo el país.
Alacranes
Muchas de las especies de alacranes o escorpiones de importancia médica habitan en ambientes secos, oscuros y cálidos y sobreviven largos períodos de tiempo sin alimento.
En Argentina, el género Tityus, especialmente la especie Tityus carrilloi (antes Tityus trivittatus), concentra la preocupación sanitaria. Su presencia es mayor en el norte del país, aunque se encuentra presente desde la Región Centro, Cuyo y el Litoral. En el sur, pueden aparecen casos por el transporte pasivo. Entre 2020 y 2024 se notificaron 32.681 casos de alacranismo o escorpionismo en todo el país. El año pasado fue el de mayor número, con 7034 casos confirmados. El 96% de estos se concentraron en el NOA (63,3%) y en la Región Centro (32,7%). Durante ese mismo período, 3383 personas debieron ser internadas, y el grupo más afectado es el de los menores de cuatro años. En los cuadros más graves, se registraron siete muertes. Todas las víctimas eran niños.
A veces el contacto con los alacranes se da porque las personas andan descalzas en hogares en ciudades o en zonas suburbanas o manipulan escombros o mamposterías sin protección en las manos.
La primera señal de la lesión por alacranes es el dolor intenso en la zona de la picadura.
Los especialistas aconsejan revisar ropa y calzado antes de usarlos. También recomiendan no caminar descalzo, sellar grietas y agujeros en pisos y paredes, colocar burletes y rejillas antiplagas para impedir el ingreso de los alacranes a los lugares habitados. En zonas exteriores, se debe mantener limpio el entorno. En espacios rurales, las gallinas y otras aves de corral actúan como depredadores naturales.
Latrodectus, con más casos
Las especies más peligrosas de arañas en el país pertenecen a los géneros Latrodectus, Loxosceles y Phoneutria. Latrodectus provocó 994 casos, el 48,75% del total. Loxosceles sumó 740 casos, un 36,29%. Phoneutria ocasionó 42, mientras que otras arañas no identificadas generaron 263 lesiones.
Las especies que pertenecen a Latrodectus son llamadas casi en su totalidad “viuda negra” porque es difícil hallar los machos.
Entre 2018 y 2022 se notificaron 2039 personas afectadas, de acuerdo con un estudio realizado por el médico pediatra y toxicólogo de la Facultad de Medicina de la UBA, Daniel Dozoretz, en colaboración con ANLIS/Malbrán y el Ministerio de Salud. El trabajo fue presentado en el Congreso Argentino de Toxicología.
Los síntomas de las picaduras por arañas varían un poco según las especies.
Para prevenir lesiones, se recomienda revisar ropa y calzado, limpiar detrás de muebles, evitar acumulaciones y ventilar los ambientes. En exteriores, usar guantes y botas reduce riesgos.
Más accidentes de yarará y coral
En la Argentina existen 136 especies y subespecies de serpientes. Dentro de ese total, al menos 19 pueden inocular veneno y comprometer la vida del mordido. Las más peligrosas pertenecen a los géneros Bothrops, Crotalus y Micrurus.
Durante las primeras 16 semanas de este año, se notificaron 1253 casos de mordeduras de serpientes u ofidismo. Esa cifra surge del Boletín Epidemiológico Nacional N° 753, y comparada con la mediana del período 2020-2024, muestra una suba marcada en los ataques por yarará y coral.
La yarará grande y la yarará chica provocan el 97% de los accidentes.
Existen profesiones u oficios que implican más riesgo de exposición a algunos ofidios, como los trabajadores agrícolas, guardaparques, fuerzas armadas y de seguridad, entre otros, que van a lugares donde habitan estos animales. Además, las serpientes yayará y cascabel pueden acercarse a casas donde haya roedores que pueden ser su alimento, y ahí pueden producirse los accidentes.
Los expertos recomiendan evitar caminar descalzo en zonas rurales, usar calzado cerrado, botas altas o polainas, no manipular serpientes muertas y mantener limpio el entorno. En caso de mordedura, hay que inmovilizar al paciente y acudir de inmediato al hospital.

