La muerte del Papa frenó la demolición del Luna Park e impulsó una auditoría del Vaticano sobre el accionar del Arzobispado porteño.

El fallecimiento del Papa Francisco detuvo el avance del proyecto para demoler el estadio Luna Park, impulsado por DF Entertainment. También provocó una investigación interna en el Vaticano sobre las decisiones del Arzobispado de Buenos Aires respecto a la concesión del icónico “Palacio de los Deportes”.
La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos aprobó la iniciativa el 6 de enero, aunque el Luna Park está declarado Monumento Histórico Nacional y se ubica dentro de un Área de Protección Histórica. El proyecto busca construir un estadio más alto y con mayor capacidad. Sin embargo, requiere la aprobación final de la Santa Sede, ya que los actuales propietarios son el Arzobispado de Buenos Aires y la Institución Salesiana.
Según fuentes del Arzobispado citadas por La Nación, “sin la autorización del Vaticano no se puede firmar el contrato ni iniciar ningún proyecto. Es normativa vaticana”. La productora DF Entertainment, encabezada por Diego Finkelstein, espera ese aval para avanzar.
El Vaticano investiga y el proyecto queda en pausa
Tras la muerte del Sumo Pontífice, los dicasterios del Vaticano —encargados de la gestión eclesiástica— quedaron paralizados. Todos sus prefectos presentaron la renuncia en espera de un nuevo Papa, lo que dejó en suspenso la autorización para la obra. “Todo está parado”, confirmaron desde el Arzobispado.
Además, antes del fallecimiento del pontífice, la Santa Sede ya había iniciado una auditoría legal desde Roma. El objetivo era determinar por qué el Arzobispado optó por una propuesta que, según fuentes eclesiásticas, vulnera artículos de la Constitución porteña, la Ley 1777 y el Código de Edificación. Estas normas protegen el patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
El expediente para la demolición del Luna Park está bajo análisis del Gobierno de la Ciudad. El proceso se encuentra en pausa, a la espera de un nuevo Papa, la reorganización vaticana y la conclusión de la auditoría en curso.
En octubre pasado, Stadium Luna Park S.A. —empresa integrada en partes iguales por el Arzobispado y los Salesianos— aprobó la concesión del estadio por 20 años a DF Entertainment, con posibilidad de prórroga por otros 20. La productora actúa en sociedad con la multinacional Live Nation. La inversión inicial anunciada es de 34 millones de dólares.
Aunque el Luna Park fue sede de casi 100 espectáculos en 2023 y continúa activo en 2024, la Comisión Nacional de Monumentos aprobó el proyecto de forma exprés y durante el receso de verano. Entre los votos favorables estuvo el de Juan Vacas, representante alineado con el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri. Esta situación alimenta las dudas sobre la supuesta falta de viabilidad del estadio y la justificación real del proyecto de demolición.

