El Vaticano evita definir si podrá votar y su presencia reaviva las tensiones internas en la antesala de la elección papal.

Todavía no comenzó el cónclave y ya estalló la primera crisis en el Vaticano. Angelo Becciu, apartado por corrupción, apareció en la asamblea de cardenales.
El cardenal italiano fue destituido por el propio Francisco en 2020 tras un escándalo financiero. Sin embargo, se presentó como si nada hubiera pasado.
La Santa Sede intentó calmar los ánimos. Aclaró que las congregaciones son abiertas, pero evitó definir si Becciu podrá votar en el cónclave.
Becciu, el cardenal condenado que insiste en entrar
Francisco le quitó todos sus derechos cardenalicios, incluido el de elegir a su sucesor. Pero Becciu alega que conserva sus “deberes”. A sus 76 años, el exnúmero tres del Vaticano dice que tiene la obligación de participar. Por eso, asistió a la reunión preparatoria.
En 2023, un tribunal lo condenó a 5 años y medio de cárcel. Fue el primer purpurado juzgado penalmente en el Estado vaticano. El caso se conoció en 2019, cuando se supo que Becciu había comprado un edificio de lujo en Londres con fondos de la Iglesia. Durante el juicio, se revelaron otras irregularidades. Entre ellas, una donación de 125 mil euros a una asociación dirigida por su hermano.
El Vaticano evita confirmar si podrá votar
Becciu asegura que el Papa nunca pidió por escrito su renuncia ni expresó explícitamente que no podía votar en el cónclave. “Reconoció mis prerrogativas como intactas”, declaró el cardenal al diario Unione Sarda, defendiendo su derecho a estar presente.
Desde el Vaticano recordaron que todos pueden participar de las congregaciones, pero otra cosa es el ingreso al cónclave. Por ahora, Becciu figura como cardenal no elector. Sin una decisión formal, no debería formar parte de la votación.
Dos excepciones polémicas que sí entrarían
El caso Becciu no es el único llamativo. Hay dos cardenales cuya edad genera dudas, pero serán admitidos para votar.
Uno es Philippe Ouédraogo, de Burkina Faso. Su cumpleaños figura en enero de 1945, pero fue modificado al 31 de diciembre. “Nací en casa, no había hospitales”, explicó. El Vaticano aceptó su aclaración, aunque sigue evaluando documentos.
También está John Njue, de Kenia. Su fecha de nacimiento fue corregida: de 1944 a 1946. Eso lo mantiene como elector válido.
Mientras tanto, Becciu sigue en el centro de la escena. Su aparición sorpresiva sugiere internas en sectores críticos al papado de Francisco.
*Con información de Página 12 y La Razón

