Elon Musk lidera la desactivación de 470.000 tarjetas de crédito federales como parte del plan de Trump para recortar gasto público.

El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por el empresario Elon Musk y creado por orden ejecutiva del presidente Donald Trump, desactivó cerca de 470.000 tarjetas de crédito emitidas a empleados federales en más de 30 agencias del gobierno estadounidense.
Esta medida se enmarca en una estrategia más amplia impulsada desde enero para reducir el gasto público y eliminar estructuras innecesarias dentro del sistema federal. Actualmente, hay alrededor de 4,6 millones de tarjetas activas, con un gasto anual estimado de 40.000 millones de dólares.
En una publicación reciente en X (ex Twitter), desde la cuenta oficial del DOGE se informó:
“¡Actualización de tarjetas de crédito! El programa para auditar tarjetas no utilizadas o innecesarias se amplió a 30 agencias. Tras 7 semanas, se han desactivado aproximadamente 470.000 tarjetas. Aún queda trabajo por hacer”.
Credit Card Update!
— Department of Government Efficiency (@DOGE) April 16, 2025
The program to audit unused/unneeded credit cards has been expanded to 30 agencies. After 7 weeks, ~470k cards have been de-activated.
As a reminder, at the start of the audit, there were ~4.6M active cards/accounts, so still more work to do. pic.twitter.com/G50NfsKeTm
“Una locura”: Elon Musk cuestionó el exceso de tarjetas
El propio Elon Musk se refirió al tema con tono crítico en sus redes sociales:
“¡Hay el doble de tarjetas de crédito emitidas que empleados federales activos! Una locura”.
La implementación del programa ha despertado tanto apoyo como preocupación. Si bien la administración de Trump sostiene que se trata de un paso necesario hacia un Estado más eficiente, algunas agencias ya experimentan problemas operativos puntuales.
En marzo, por ejemplo, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) reportó dificultades temporales para adquirir insumos esenciales para sus unidades caninas de detección de explosivos, aunque aclaró que las operaciones no se vieron afectadas.
Despidos masivos y cuestionamientos de expertos
La creación del DOGE no solo implicó la auditoría de tarjetas, sino también el despido de más de 200.000 empleados federales, de los cuales 75.000 aceptaron ofertas de retiro voluntario. El objetivo, según voceros de la Casa Blanca, es reorganizar la estructura del gasto federal y acelerar procesos internos.
Sin embargo, expertos como el analista financiero Michael Ryan advirtieron que estas tarjetas cumplen funciones clave:
“Son verdaderas líneas de vida para agencias que deben responder con urgencia. Desde vuelos de último minuto hasta piezas para vehículos militares o insumos de laboratorios de investigación”.
Mientras continúan los recortes y el rediseño del aparato estatal, el DOGE promete avanzar con nuevas auditorías en las próximas semanas, en lo que ya se perfila como una de las reformas más agresivas del gobierno federal en décadas.

