Los crímenes de Pablo Goncálvez conmocionaron a Uruguay en la década del 90. Condenado por el asesinato de tres mujeres jóvenes, se convirtió en el primer asesino en serie reconocido en el país. A pesar de recibir la pena máxima, obtuvo la libertad antes de cumplir su condena.

Pablo José Goncálvez Gallareta es conocido como el primer asesino en serie de Uruguay. Nació el 6 de marzo de 1970 en Bilbao, España, pero se trasladó a Montevideo en su infancia. A principios de la década de 1990, fue condenado por el asesinato de tres mujeres jóvenes, lo que lo convirtió en una figura criminal emblemática en el país.
Entre 1992 y 1993, Goncálvez cometió tres homicidios que conmocionaron a la sociedad uruguaya:
- Delia Elena Guarino (15 años), asesinada en agosto de 1992.
- Andrea Castro (19 años), asesinada en enero de 1993.
- Mihoko Sumida (28 años), de nacionalidad japonesa, asesinada en febrero de 1993.
Las investigaciones determinaron que las víctimas fueron estranguladas y sometidas a violencia. A pesar de que solo se le probaron tres crímenes, la brutalidad de sus actos generó sospechas sobre su posible implicación en otros casos.
Condena y liberación
En 1997, la Justicia uruguaya lo condenó a 30 años de prisión, la pena máxima en el país en ese momento. Sin embargo, tras cumplir 22 años de su sentencia, recuperó la libertad en 2016. Su liberación generó preocupación, ya que algunos expertos consideraban que representaba un riesgo para la sociedad.
Poco después de salir de prisión, se trasladó a Paraguay, donde fue detenido por posesión de armas. Luego fue expulsado y regresó a Uruguay, donde ha mantenido un perfil bajo desde entonces.
Un caso que marcó la historia criminal de Uruguay
El caso de Pablo Goncálvez fue uno de los más impactantes de Uruguay y abrió el debate sobre la legislación penal y la reinserción de criminales peligrosos. Su historia sigue siendo un tema de interés en el ámbito criminológico y en la opinión pública.

