El criminal que dejó una estela de muerte y secretos sin resolver.

Bruce Lindahl fue un asesino en serie y depredador sexual que operó en Illinois durante la década de 1970. Durante años, las autoridades no lograron vincularlo con sus crímenes, pero nuevas pruebas de ADN confirmaron su participación en varios asesinatos.
Su historia terminó de manera irónica: murió mientras atacaba a su última víctima.
Un hombre aparentemente normal
Lindahl parecía un ciudadano común. Trabajaba como técnico en electrónica y tenía una vida social activa. Sin embargo, ocultaba una faceta oscura. Se ganaba la confianza de jóvenes mujeres antes de atacarlas brutalmente.
Atraía a sus víctimas con promesas de ayuda o favores. Luego, las llevaba a lugares apartados, donde las sometía a violencia extrema. Su rastro de asesinatos se mantuvo oculto hasta años después de su muerte.
La muerte durante su último ataque
En 1981, Lindahl intentó asesinar a Charles Huber, un joven de 18 años. Durante el forcejeo, Lindahl apuñaló accidentalmente su propia arteria femoral. Murió desangrado junto a su víctima, dejando un caso sin sospechoso en su momento.
El ADN que reveló la verdad
Décadas después, pruebas de ADN lo vincularon con múltiples crímenes sin resolver. Las investigaciones continúan, y las autoridades creen que pudo haber más víctimas. Su historia sigue siendo un recordatorio de que la justicia, aunque tarde, puede llegar.

