El hombre que cazaba a sus víctimas en los bosques helados

Robert Hansen pasó de ser un panadero respetado a convertirse en uno de los asesinos en serie más despiadados de Estados Unidos.
Durante más de una década, secuestró, torturó y asesinó a mujeres en Alaska. Su macabro método consistía en llevarlas a zonas remotas para cazarlas como si fueran presas.
Una vida aparentemente normal
Hansen nació en 1939 en Iowa y creció bajo una estricta disciplina paterna. De joven, sufrió acoso escolar y desarrolló un fuerte resentimiento hacia las mujeres.
Se mudó a Alaska en la década de 1960 y abrió una panadería en Anchorage. A simple vista, era un ciudadano ejemplar, casado y con hijos.
El inicio de sus crímenes
A finales de los años 70, comenzaron a desaparecer mujeres en Anchorage. Hansen frecuentaba clubes nocturnos y ofrecía dinero a trabajadoras sexuales para luego secuestrarlas.
Las llevaba a su cabaña, donde las sometía a torturas antes de trasladarlas en su avioneta a lugares aislados. Allí, las liberaba y las cazaba como si fueran animales.
La captura del asesino
En 1983, una de sus víctimas logró escapar y denunció el crimen. La policía inició una investigación y encontró pruebas clave en la casa de Hansen.
Confesó haber asesinado al menos a 17 mujeres y fue condenado a 461 años de prisión. Murió en 2014 cumpliendo su condena.
El caso de Hansen dejó una marca en la historia criminal de Estados Unidos.
Su perfil de asesino en serie y su brutal método lo convirtieron en uno de los criminales más aterradores.

