Entre 1995 y 1996, Joaquín Ferrándiz Ventura cometió una serie de asesinatos en Castellón. Su captura reveló un pasado perturbador y un perfil criminal que desconcertó a los expertos.

Joaquín Ferrándiz Ventura nació en 1963 en Castellón, España. Durante años, llevó una vida aparentemente normal, trabajando como comercial y sin levantar sospechas entre quienes lo conocían.
Sin embargo, en 1989, su verdadera naturaleza salió a la luz cuando fue condenado por abuso sexual e intento de asesinato. A pesar de su peligrosidad, salió en libertad condicional en 1995, y fue entonces cuando comenzó su escalofriante ola de crímenes.
Un patrón macabro
Entre 1995 y 1996, Ferrándiz asesinó al menos a cinco mujeres en la provincia de Castellón.
Sus víctimas eran jóvenes a las que abordaba en la carretera y posteriormente estrangulaba. Su método era metódico: las engañaba con una historia falsa, las subía a su vehículo y las llevaba a un lugar apartado, donde terminaba con sus vidas.
Luego, abandonaba los cuerpos en zonas alejadas para evitar ser descubierto.
El caso que llevó a su captura
El 18 de febrero de 1996, Amelia Sandra García Costa, una joven de 22 años, desapareció en Castellón.
Su cuerpo fue encontrado un año después en un estanque en Onda, lo que despertó las alarmas de las autoridades. A medida que avanzaban las investigaciones, se estableció un vínculo entre su muerte y otros casos similares.
La clave en la investigación llegó cuando un amigo de Ferrándiz lo delató a la policía tras escuchar declaraciones sospechosas. La policía intensificó su vigilancia y descubrió que el hombre ya había sido condenado por agresión sexual años atrás.
Un asesino sin remordimientos
Cuando fue detenido en 1998, Ferrándiz Ventura confesó los asesinatos sin mostrar arrepentimiento.
Durante el juicio, los expertos lo describieron como un psicópata manipulador, con una capacidad inquietante para ocultar su verdadera personalidad. En 2000, recibió una condena de 69 años de prisión por los cinco asesinatos.
El caso de Joaquín Ferrándiz Ventura sigue siendo uno de los más impactantes en la historia criminal de España.
Su capacidad para aparentar normalidad mientras llevaba una doble vida como asesino en serie generó conmoción en la sociedad y en las fuerzas de seguridad.

