Un violento enfrentamiento entre las barras de Racing se desató durante las elecciones, dejando dos detenidos y un policía herido. El choque refleja la lucha interna por el control de la hinchada tras la victoria de Diego Milito

Un violento choque entre las facciones disidentes y oficiales de la barra de Racing Club se registró el miércoles durante el acto electoral del club, que terminó con Diego Milito como nuevo presidente. El enfrentamiento, que duró menos de diez minutos, dejó como saldo dos detenidos y un policía herido.
El conflicto comenzó cerca de las 18:30, cuando un grupo de 50 barras liderados por Matías Alfonso (conocido como Cara de Paty) se dirigió al Cilindro de Avellaneda tras los rumores de que Milito había ganado las elecciones. Con la intención de tomar control de la barra, los disidentes se agruparon en Colón y Alsina, donde se encontraron con la facción oficialista, encabezada por Leandro Paredes.
A medida que los dos bandos se acercaron, comenzaron los piedrazos, corridas y enfrentamientos con la intervención de la Infantería. En un intento por dispersar a los involucrados, los agentes lanzaron disparos de advertencia. La situación culminó con el secuestro de una bandera de la facción disidente y la detención de dos de sus miembros: Federico Goris y Osvaldo Gabriel, quienes fueron trasladados a la comisaría de Avellaneda.
El enfrentamiento tiene su raíz en una larga lucha interna dentro de la barra de Racing. Tras la pandemia, el grupo de Paredes, apoyado por la dirigencia y la Policía, suplantó a la tradicional Guardia Imperial y consolidó su poder. Sin embargo, con el ascenso de Matías Alfonso y la creciente disidencia, se desató una guerra interna que ha protagonizado varios incidentes violentos, incluido el enfrentamiento reciente.
Según los informes de la policía, durante el altercado, los líderes disidentes gritaron: “nos llamó Milito, vamos a tomar el control de la barra”. Esto refleja el contexto político que, para los disidentes, podría haber cambiado con la elección de Milito, lo que abre la puerta a una nueva disputa por el poder dentro de la hinchada.
Este violento episodio no es aislado. La guerra de barras en Racing tiene raíces profundas en las tensiones políticas y sociales del club, que se extienden desde 2021. Los incidentes violentos, los acuerdos con la política y el uso de la barra como herramienta de poder han sido una constante, y este enfrentamiento en las elecciones es solo el último capítulo de una historia llena de violencia e inestabilidad.
La Justicia ya intervino en el caso y está investigando los incidentes. Para Racing, el desafío es claro: resolver el conflicto de las barras y garantizar un entorno más seguro y saludable para los hinchas, mientras la nueva dirigencia trabaja para limpiar la política interna y alejar al club de los vicios históricos. Sin embargo, el futuro de la barra y el poder de las facciones disidentes sigue siendo incierto.

