Hoy se conmemora el Día de la industria Siderúrgica en honor al ingeniero militar Manuel Savio, quien falleció el 31 de julio de 1948. Fue el creador del Plan Siderúrgico Argentino, aprobado por la Ley 12.987 de 1947; y a través de la cual surgió la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA), de la que fue su primer presidente.

Cada 31 de julio es celebrado el Día Nacional de la Siderurgia en conmemoración de la fecha de 1948 en la que falleció el ingeniero militar Manuel Savio, precursor de esta industria en Argentina.
Militar e ingeniero, Savio estaba preocupado y ocupado en desarrollar la industria pesada en el país. En ese sentido, creó la Escuela Superior Técnica en 1930 y fue autor de la Ley 12.709 de 1941, que disponía la creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares, de la que fue designado director. Desde allí impulsó la industria química pesada, lo que permitió abrir las plantas químicas de Río Tercero, José de la Quintana y Tucumán.
Entre sus obras destacan “Política argentina del acero” (1942), “Política de la producción metalúrgica argentina” (1944) y “Conceptos que fundamentaron el proyecto de la ley de Fabricaciones militares” (1944).
Savio falleció de manera sorpresiva el 31 de julio de 1948, lo que dio por finalizado muchos proyectos. Su principal aporte fueron sus reflexiones sobre la necesidad de alcanzar la independencia a partir del desarrollo de la industria pesada, y que era de suma importancia producir acero, explotando los yacimientos minerales del país.
Savio estaba convencido de que resultaba imprescindible para el país la creación de un organismo que fuera capaz de aglutinar las diversas fábricas militares existentes. En su rol de director de Fabricaciones Militares volvió a plasmar nuevamente su visión estratégica, elevando al Poder Ejecutivo el proyecto de creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM).
La DGFM fue un organismo autárquico y centralizador creado por Ley Nº 12.709/41. Permitió coordinar los esfuerzos de las fábricas militares: Explosivos, Material de Comunicaciones, Acero y Pólvora, Equipos, Armas Portátiles, Tolueno Sintético, Munición de Artillería, Vainas y Conductores Eléctricos, Materiales Pirotécnicos, y Altos Hornos Zapla, entre otras.
El primer gobierno de Perón, a través del fomento de la producción de materias primas nacionales planteado en su Plan Quinquenal, le otorgó a la DGFM un protagonismo y responsabilidad considerable en lo que respecta al desarrollo de actividades de ciencia y tecnología en ese momento.
El organismo efectuaba exploraciones y explotaciones en todo el territorio con el objetivo de hallar cobre, manganeso, hierro, wolframio, aluminio, uranio y berilio. Asimismo se le encargó el asesoramiento técnico-económico para los requerimientos específicos del Plan Siderúrgico, aprobándose la constitución de la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (Somisa) para producir arrabio y acero en cantidades necesarias para satisfacer las necesidades del país y eventualmente para su exportación. También desde la DGFM se crearon otras compañías mixtas, como por ejemplo Atanor, Acindar y Siderca.
Coyuntura
A pesar de los intentos en el segundo período de gobierno peronista de impulsar el sector industrial y en particular Somisa, el Plan Siderúrgico se vería aplazado por casi una década. Durante la presidencia de Arturo Frondizi (1958-1962) fue utilizado un préstamo de 60 millones de dólares que en 1955 el Eximbank le había concedido al gobierno de Juan Domingo Perón para financiar las adquisiciones de equipos y servicios en los Estados Unidos, con el fin de instalar la Planta Siderúrgica “General de División Manuel N. Savio”, operada por Somisa en el límite con San Nicolás.
La enfática defensa y apuesta de Savio por la industria pesada quedaría expresada en uno de sus aportes brindado en el marco del ciclo de estudios y conferencias de la Unión Industrial Argentina: “O sacamos este hierro de nuestros yacimientos ya que los tenemos suficientemente promisorios, o renunciamos a salir de nuestra situación exclusiva de país agrícola-ganadero renunciando a alcanzar una mínima ponderación industrial, con todas las graves consecuencias que ello implicará en el futuro de la Nación”.

