Gino Tubaro, el alquimista que transforma a personas en superhéroes con impresión 3D

TECNOLOGÍA SOLIDARIA

Calificado como inventor, este joven emprendedor lleva una docena de años donando prótesis por todo el país a niños y adultos a través de la plataforma –creada por él– Limbs. “Es divertido porque estás bajando a tierra lo que por ahí es algo inalcanzable”, cuenta Tubaro sobre ese preciso momento en el que hace entrega de sus creaciones.

Gino Tubaro pasó por el Hotel Colonial para la primera edición de “Mundo Tech” en San Nicolás / EL NORTE  

De la redacción de EL NORTE
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En épocas donde la tecnología es asociada inconscientemente a una carrera contrarreloj para llegar al último modelo de teléfono celular, o mientras los medios de distintas partes del mundo informan sobre guerras con armas prácticamente automatizadas, siempre aparecen historias que recuerdan las utilidades solidarias que puede tener la ciencia.

“Lo que hacemos es transformar a chicos en superhéroes con impresiones de prótesis en 3D”, así detalla su cruzada solidaria Gino Tubaro en diálogo con EL NORTE. Nacido en la Ciudad de Buenos Aires hace 28 años, este inventor lleva doce acercando piezas de ortopedia a lo largo y ancho dela Argentina.

Aunque en sus comienzos la producción era “casera”, desde hace una década el mencionado emprendedor fundó la empresa Atomic Lab y con ella la plataforma “Limbs”, donde las personas con este tipo de discapacidades pueden solicitar su nueva herramienta. “Todas las manos y brazos que se entregan en el proyecto son 100% gratuitos, lo puede pedir cualquier persona desde donde esté”, subraya.

Pequeños grandes cambios

Dentro de la vorágine que caracteriza a la rutina, la naturalización es usual. Para millones de personas es habitual poder elegir qué cenar, mientras que para otros un plato de comida caliente es una utopía. “Simplemente piensen que es una mano, las que ustedes tienen, dos. Pero hay gente que nace con algún síndrome quizás y no las tiene”, consideraba el protagonista de esta historia hace ocho años, en un ciclo de charlas TEDx. Así, con un baño de realidad para los presentes en esa disertación, daba cuenta de su motivación para cambiar vidas.

Ya en 2023, la llama sigue encendida. “Pasa de todo cuando entregamos una prótesis a los chicos. Es divertido porque estás bajando a tierra lo que por ahí es algo inalcanzable”, asegura Tubaro. Entre los factores que dificultan el acceso a estas piezas, el económico es el más relevante: “Una prótesis hoy vale entre cinco mil y diez mil dólares, además de que son elementos difíciles de conseguir porque vienen de afuera”, asevera. Por otro lado, Gino resalta que si bien la mayoría de sus solicitudes provienen de niños y niñas, la impresión 3D también ha colaborado con adultos. “Con nuestro trabajo llevamos la tecnología a una persona de manera lúdica, hay muchas variantes tanto para chicos como adultos. A los más grandes quizás con una mano les cambias la rutina de trabajo, entonces no solo pasa a ser un elemento para sujetar algo, sino que también te permite laburar de una manera más sencilla, por ejemplo, agregando herramientas a la prótesis”, cuenta el inventor.

Voluntariado

Una de las partes más importantes de esta red solidaria según destaca el entrevistado es la gran cantidad de voluntarios. Aunque en la actualidad Atomic Lab cuenta con el apoyo de distintas firmas privadas para solventar su emprendimiento, existe un importante número de personas que ponen a disposición sus propias instalaciones de impresión para facilitar la repartición de herramientas ortopédicas. “Una vez que recibimos el pedido, debemos gestionar si hay un embajador cerca. Un embajador es una persona que tiene a su disposición una impresora 3D. A ellos les decimos que hay tal persona con una necesidad y les enviamos los archivos para imprimirlo”, explica el inventor y agrega: “Los voluntarios las ensamblan y las entregan. De esa manera nos apoyan para seguir produciendo más”.

Tan amplia ha sido la recepción por parte de los colaboradores, que desde la plataforma Limbs han realizado lo que ellos denominan “Manotones”. Se trata de jornadas donde se reúnen cientos de participantes en un sector de ensamblaje dispuesto por la empresa y durante horas arman las prótesis que posteriormente serán entregadas. “Son maratones de armado de manos”, define Tubaro.

Situación compleja

Con una extensa trayectoria en sus espaldas, Gino no deja de ponderar lo valioso de la tecnología: “Abre un montón de aristas y hoy en día es algo que necesitamos mucho”. Esta postura se acentúa al momento de valorizar los instrumentos que él mismo utiliza. “La impresión 3D dentro de todas las herramientas de operación digital es una de las más económicas, fáciles de usar y permite a los chicos tener alcance a una

impresora, ni siquiera una propia, poder empezar a desarrollar y diseñar muchas cosas. Es un puntapié inicial divertido para adentrarse en este ámbito”, analizó en una entrevista exclusiva con este medio.

No obstante, a pesar de su optimismo este joven emprendedor tecnológico resalta el difícil panorama nacional de esta ciencia. “Es complicado. Cualquier programador hace un trabajo freelance afuera, cobra 500 o 600 dólares y le alcanza para vivir tranquilamente en Argentina”. “Hay complicaciones que a diferencia del resto del mundo nosotros (por los argentinos) lo resolvemos con esfuerzo y garra en un día. Otros no logran entenderlo hasta que lo ven en acción. Aunque no es lo idóneo, esa resiliencia que uno aprende trabajando en un contexto bastante duro te permite hacer otras cosas”, agrega el entrevistado sobre las ventajas que adquieren los desarrolladores locales ante las dificultades.

“Tendríamos que tener las posibilidades de laburar más fácil en tecnología porque es lo que genera ingresos, dólares que necesitás para que crezca la industria. No pedimos que nos den una mano, pero sí que nos saquen dos de encima”, sentencia Tubaro.

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