SEQUÍA: LOS REGISTROS DE LLUVIA EN 2022 SE UBICAN ENTRE LOS MÁS BAJOS DE LA HISTORIA

En San Nicolás cayeron 697,2 milímetros al cabo de los doce meses del año pasado, dato que refleja el brutal impacto de la sequía. La escasez superó a los 593,4 mm de 2008, el segundo peor registro de la historia recabado por el Servicio Meteorológico Nacional en esta región. Se espera que el escenario empiece a cambiar a mitad de año.

SEQUÍA: LOS REGISTROS DE LLUVIA EN 2022 SE UBICAN ENTRE LOS MÁS BAJOS DE LA HISTORIA

De la redacción de EL NORTE
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Las estadísticas indican que 2022 fue uno de los años más secos de los que se tienen registro. En San Nicolás cayeron 697,2mm al cabo de los doce meses del año pasado.

Según datos proporcionados por el sitio Aviso meteorológico San Nicolás, en enero cayeron 84,1mm, la tercer marca más alta de un año donde el fenómeno La Niña impactó de manera brutal. Febrero tuvo el registro más alto con 197,8mm, y le siguió marzo con 189,8mm. A partir del segundo trimestre 2022 las lluvias -prácticamente- se ausentaron.

Veamos: en abril cayeron 46,5mm de agua, en mayo 17,3mm, en junio 0,5mm (el registro más bajo de 2022), en julio 0,7mm, en agosto 10,4mm, en septiembre 6,6mm, en octubre 34,4mm, en noviembre 45,7mm y en diciembre fueron 17,3mm. En todo 2021 habían caído 963,1mm de agua, un 38% más que el año pasado.

Si se comparan los datos de 2022 con los que releva el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para la región, el acumulado del año pasado en San Nicolás supera por apenas 132,2mm al registro de 2008, el segundo peor de la historia. En un contexto de sequía extrema, tres de los peores cinco registros aportados por el SMN se contabilizaron en los últimos 15 años.

El alivio para los suelos llegaría a mitad de año, a pesar de que las lluvias comenzarían en otoño. Los expertos meteorólogos advierten que La Niña tiende a revertirse entre febrero y abril, donde se ven las últimas oscilaciones de este fenómeno. Después vendrá una etapa de neutralidad, que sería a partir de julio y más firmemente en septiembre. Esto favorecería la llegada de El Niño.

De todos modos, el cambio de patrón de precipitaciones puede no ser tan significativo al principio puesto que el suelo tiene que recuperar la humedad perdida durante estos últimos años. De allí que se califica a 2023 como un año de transición, porque los suelos tienen que volver a tener humedad para, después, poder retenerla.

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