EL PARANÁ CIERRA EL AÑO CON NUEVA TENDENCIA A LA BAJA

La bajante más larga de la historia tiene características extraordinarias por su “magnitud y persistencia”, advirtió el INA con un análisis que determina una perspectiva hacia el 31 de enero de 2023 aún sin un retorno definitivo a la normalidad. El registro de altura en San Nicolás se ubicaba ayer lunes en 1,48m. Hace exactamente un mes atrás era de 2,32m.

De la redacción de EL NORTE
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El río Paraná bajó considerablemente su altura en el último mes del año, tras el repunte que había experimentado entre octubre y noviembre. Y, si bien se mantiene por encima de los niveles registrados en 2020 y 2021, el Instituto Nacional del Agua (INA) aseguró que el curso fluvial continuará descendiendo su caudal en enero 2023.

El registro de altura del Paraná en San Nicolás se ubicaba ayer lunes en 1,48m. Hace exactamente un mes atrás era de 2,32m. Desde el 27 de noviembre comenzó a producirse un descenso en el nivel de las aguas que llegó a 1,17m el 24 de este mes.

La bajante fue calificada como la más larga de la historia (desde 1884, cuando comenzó a medirse), y de características extraordinarias por su magnitud y persistencia. Y seguirá siendo motivo de especial monitoreo. Además, la perspectiva hacia el 31 de enero de 2023 anticipa lluvias levemente deficitarias o normales y no permite establecer el final de las aguas bajas ni un retorno a la normalidad.

La bajante histórica tuvo su inicio en marzo de 2020, un año más tarde recuperó una tendencia alcista sin alcanzar su normalidad, pero volvió a caer a fines de 2021 y provocó notorios cambios en la vida ambiental, económica, productiva y social.

El Instituto Nacional del Agua (INA) aseguró que el curso fluvial continuará descendiendo su caudal en enero 2023.

También acrecentó los problemas de incendios en las islas y los de contaminación del agua, ya que se redujo la capacidad del río de dilución de los afluentes crudos o industriales.
Junto al resto de condiciones climáticas desfavorables se vieron afectados los cultivos, generando plantas de menor tamaño, demoras en la fertilización nitrogenada, un retraso en el crecimiento, e incluso en sitios puntuales se detectaron pérdidas parciales y totales.
El Instituto Nacional del Agua (INA) prevé que las próximas semanas continúe el descenso en las alturas. “Sigue siendo parte del mismo escenario que comenzó en septiembre de 2019. Todavía no terminó, está en su fase final. Estaba previsto que bajara, luego de la mejora que tuvimos con las lluvias de septiembre y octubre. Pero ya se disiparon en la segunda quincena de noviembre y ahora estamos con un descenso esperable, que lleva a aguas bajas al río Paraná y al río Uruguay”, indicó el ingeniero del INA, Juan Borus.

Para febrero o marzo se espera que el río tenga un nivel mayor, si es que se cumplen algunas condiciones climáticas como el cambio del fenómeno La Niña por El Niño, y la llegada de más lluvias. Sin embargo, advierten que el año que viene podría haber déficit de lluvia otra vez.

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