Oriunda de San Nicolás, Carola Compa se fue a vivir a tierras suecas, donde apostó por un trabajo en una startup de seguridad.

De la Redacción de EL NORTE
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Mudarse a otro país y trabajar bajo una cultura totalmente diferente a la que uno está habituado no es fácil. Más difícil aún, conseguir que ese cambio sea permanente y no te abrume ante las alteraciones radicales que pueden aparecer consecuencia de estar en otra parte del mundo lejos de los seres queridos.
La nicoleña Carola Compa tomó la determinación de apostar por trabajar en Suecia. En concreto, forma parte del equipo de trabajo de la startup de otro nicoleño, Alejandro Russo, desempeñándose en el área de la tecnología. Si bien es arquitecta de profesión, hace 12 años que está inmersa en ese mundo.
Su historia con la empresa DPella comienza en 2020, año de pandemia, en el cual fue convocada por Russo para pertenecer a dicho emprendimiento. DPella proporciona análisis de preservación de la privacidad que permiten a las empresas tomar decisiones comerciales bien informadas.
“Nuestra herramienta de software, basada en la privacidad diferencial, le permite compartir y monetizar la información de los datos rompiendo los silos de datos mientras respeta la privacidad y cumple con el RGPD. Nuestros productos admiten diferentes modelos de privacidad de datos para adaptarse mejor a sus datos y necesidades comerciales”, explica la página oficial de DPella.
Carola Compa dialogó con EL NORTE en su vuelta a la Argentina para las fiestas. “Yo estoy trabajando en el área de tecnología desde hace doce años, por la empresa de mi marido Prediger & Asociados, aunque de profesión soy arquitecta”, cuenta la nicoleña que hoy vive en Suecia.
“Cuando Alejandro Russo crea esta startup, me convoca para que lo ayude en la parte de negocios. Yo en los últimos diez años me dediqué a lo que es relaciones de negocios en la parte de software. Durante el 2020 trabajé online hasta que se consiguió el financiamiento necesario y ahí me invita a que vaya presencial a Suecia”, agregó Compa.
Primero eran cuatro meses, la nicoleña explicó que “afortunadamente, mi marido podía seguir su trabajo remoto, por lo que toda mi familia me apoyó y nos mudamos los cuatro para que yo pueda ir a DPella. Empezamos yendo en el verano para que mis hijos no pierdan clases, después decidimos quedarnos seis meses más y ya vamos dos años viviendo allá con la idea de quedarnos”.
DPella
DPella se dedica a la Data Privacy (privacidad de datos), coleccionados por las empresas o prestadoras de servicios con el fin de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. “Hoy todas las empresas están coleccionando un montón de datos, ya sea a través de los celulares, los smartwatchs, los autos; esos datos están relacionados con individuos y son personales”, explicó Compa.
De inmediato, añadió que “esas empresas o mismo los gobiernos quieren crear servicios basados en el humano y no basados en estadísticas. Es decir, cómo hacer para proveer, por ejemplo, un servicio de salud a un grupo específico pero sin saber quiénes son esa minoría, porque los datos son privados”.
“O también, cómo construir un auto que sea más seguro que evite las maniobras peligrosas que hacen ciertas personas, pero sin exponerlos. Entonces, lo que nosotros hacemos es proveer una herramienta para poder procesar esos datos protegiendo las identidades de los individuos. Es decir, las empresas van a saber cómo manejo, qué maniobras hago, pero nunca van a conocer mi identidad”, se explayó Compa.
Este tipo de tecnología es muy nueva, detalla la nicoleña. Según manifestó a EL NORTE, “Data Privacy es utilizado por grandes marcas ya, tal es el caso de Apple, por poner un ejemplo. Son años de investigación que de a poco va mejorando. Tanto Alejandro Russo como su socio son referentes mundiales en el uso de esta nueva herramienta”.
“Todo lo que buscamos es poder optimizar esos datos para construir un mundo mejor, que sea a la medida del humano. DPella tiene como cliente a Ericsson, que es líder en conectividad con el 5G, y a Volvo; empresas que son importantes en su rubro y que con estos datos pueden mejorar de una manera más eficientes sus productos o servicios”, aseveró Compa.
Adaptación y costumbres
Personalmente, tanto Compa como su familia tuvieron un tiempo de adaptación importante, más que nada sus hijos, que debieron continuar con su educación en otra escuela, con otro idioma y otras costumbres. Sin embargo, afortunadamente, no les fue tan difícil como creían.
Pero lo llamativo es la forma de trabajo que hay en Suecia. “Aquí es totalmente distinto a la Argentina. La diferencia es la velocidad, se trabaja a conciencia y muy bien, pero a las 17:00 ya no queda nadie laborando. Por ejemplo, en Argentina mandamos un mail y después un WhatsApp avisando que enviamos un mail. Acá no, hay tiempo de responder y eso genera que el trabajo a entregar sea algo de calidad y no hecho a las apuradas”, finalizó Compa.

