Mendoza 2027: la sucesión de Cornejo y el posible giro del poder

Una elección clave que excede las fronteras de Mendoza

Panorama político en Mendoza rumbo a 2027

NewsITe

La elección a gobernador de Mendoza en 2027 se perfila como una de las más determinantes desde el regreso de la democracia. No solo estará en juego la continuidad del modelo radical que gobierna la provincia desde 2015, sino también el grado de alineamiento con el proyecto nacional de Javier Milei y el reacomodamiento de una oposición que busca reencontrar volumen político.

El dato institucional central es que Alfredo Cornejo no puede ser reelecto de manera inmediata. El actual mandatario, figura dominante del radicalismo mendocino en la última década, deberá definir cómo conservar influencia y, al mismo tiempo, encontrar un sucesor competitivo que garantice la continuidad del oficialismo en un contexto de desgaste económico y social.

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Sin su nombre en la boleta, el radicalismo enfrenta una paradoja: cuenta con una estructura de poder sólida, pero debe administrar una transición compleja, atravesada por tensiones internas y por la irrupción de nuevos actores con proyección nacional.

La pelea por la sucesión en Cambia Mendoza

En el oficialismo, la discusión pasa por quién será el heredero del proyecto cornejista. La coalición Cambia Mendoza ya muestra una carrera interna con varios protagonistas que buscan instalarse como el rostro de la continuidad, aunque con perfiles y respaldos distintos.

  • Ulpiano Suarez, intendente de la Ciudad de Mendoza, aparece como el candidato preferido por buena parte de la dirigencia radical. Combina gestión, visibilidad y un estilo propio que intenta despegarse, sin romper, del liderazgo de Cornejo.
  • Tadeo García Zalazar, ministro de Educación, representa la continuidad más directa del cornejismo. Su fortaleza es el apoyo explícito del gobernador, pero enfrenta el desafío de construir mayor nivel de conocimiento público.
  • Natalio Mema, ministro de Gobierno, acumula experiencia en áreas estratégicas de la administración provincial. Su reto es transformar ese capital técnico en una candidatura con arrastre electoral.
  • Luis Petri, dirigente de San Martín y actual figura asociada al espacio libertario, es el factor más disruptivo: su vínculo con el gobierno nacional le permite capitalizar el voto mileísta y tensiona la relación entre la UCR y La Libertad Avanza.

En las encuestas actuales, Petri aparece bien posicionado, lo que inquieta al núcleo duro del radicalismo. Cornejo viene de mantener reuniones privadas con los referentes de Cambia Mendoza para ordenar la interna y alinear apoyos detrás de Ulpiano Suarez, con la intención de evitar una fractura del oficialismo.

Petri y el factor Milei en el tablero provincial

La figura de Luis Petri introduce un elemento nacional en la disputa mendocina. Su cercanía con Javier Milei y los vínculos que teje con el Partido Demócrata local le abren la puerta a un eventual “Plan B” por fuera de Cambia Mendoza, en caso de que no se le habilite competir dentro del frente oficialista.

En la práctica, el escenario abre tres caminos:

  • Competencia de Petri en una PASO del oficialismo, preservando la alianza entre radicales y libertarios, aunque obligando a Cornejo a aceptar una interna incómoda.
  • Ruptura y candidatura por afuera, con el riesgo de dividir el voto no peronista y facilitar el regreso del PJ al poder.
  • Un acuerdo político que contemple lugares en listas legislativas o espacios de gestión para integrar a Petri sin romper el esquema actual.

Las diferencias entre Cornejo y Petri no son solo personales: expresan la tensión entre una estructura provincial consolidada y un proyecto libertario que busca afirmarse en Mendoza con identidad propia. En la definición del armado, el rol del círculo más cercano a Milei, especialmente Karina Milei, será determinante.

El peronismo busca una nueva oportunidad

Del otro lado, el peronismo mendocino intenta capitalizar las fisuras del oficialismo. Tras varios comicios en los que no logró posicionarse como una opción competitiva, el Partido Justicialista ve en 2027 la chance de reconstruir una propuesta provincial que no se limite a oponerse a Cornejo y Milei.

  • Matías Stevanato, intendente de Maipú, es uno de los nombres mejor ubicados. Con un perfil moderado y capacidad de diálogo por fuera del PJ, busca interpelar a sectores desencantados con el radicalismo pero también distantes del kirchnerismo duro.
  • Flor Destéfanis, intendenta de Santa Rosa, encarna una mirada más ligada al peronismo tradicional, con ambiciones explícitas de disputar la gobernación.
  • Emir Félix, titular del PJ provincial y exintendente de San Rafael, aporta estructura partidaria y peso territorial en el sur mendocino.

El gran desafío del peronismo será ordenar liderazgos y elaborar un programa económico y de gestión provincial que recupere credibilidad. Si prevalecen las internas y las pujas sectoriales, su capacidad para disputar la gobernación seguirá limitada.

Una definición sobre el rumbo de la provincia

Más que un simple recambio de nombres, la elección mendocina de 2027 pondrá en discusión si la sociedad desea prolongar el ciclo iniciado por el radicalismo en 2015 o abrir una etapa política distinta.

Alfredo Cornejo conserva poder, influencia y una alianza estratégica con la Casa Rosada libertaria, pero no tiene garantizada la sucesión. Deberá evitar que la pelea por la candidatura termine erosionando el proyecto que busca continuar.

En última instancia, serán los mendocinos quienes definan si avalan un nuevo liderazgo dentro del mismo espacio o si optan por un cambio de signo político. Lo que ocurra en Mendoza, una de las provincias clave del oeste argentino, puede reconfigurar el mapa de poder nacional en la próxima década.

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