La exdiputada nacional falleció este jueves 5 de noviembre. Tenía una extensa trayectoria política y fue una de las principales impulsoras de la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que permitió reabrir los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

Patricia Cecilia Walsh, histórica dirigente de la izquierda argentina, exdiputada nacional e hija del periodista y escritor Rodolfo Walsh, murió este jueves 5 de noviembre. Su trayectoria estuvo marcada por la militancia política, la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de justicia por los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
Su nombre quedó especialmente ligado a uno de los avances institucionales más importantes en materia de derechos humanos: el proyecto que impulsó desde el Congreso para declarar la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que durante años impidieron avanzar con numerosas causas contra los responsables del terrorismo de Estado.
Walsh había llegado a la Cámara de Diputados de la Nación en 2001, luego de una extensa participación política en espacios de izquierda. Desde esa banca presentó una iniciativa para dejar sin efecto las normas que habían limitado el juzgamiento de los responsables de los crímenes de la dictadura.
El proyecto tuvo un recorrido complejo, pero en 2003 encontró respaldo político para avanzar. Finalmente, el Congreso sancionó la Ley 25.779, que declaró insanablemente nulas las leyes de impunidad. Esa decisión abrió el camino para la reapertura de los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad, que comenzaron a desarrollarse nuevamente a partir de 2006.
Una vida atravesada por la historia argentina
Patricia Walsh era hija de Rodolfo Walsh, uno de los periodistas y escritores más reconocidos del país, desaparecido el 25 de marzo de 1977, durante la última dictadura militar. Su padre fue secuestrado por un grupo de tareas de la ESMA, luego de publicar la histórica Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, en la que denunció los crímenes del régimen y las consecuencias económicas, sociales y políticas del golpe de Estado.
También era hermana de María Victoria Walsh, militante montonera que murió en septiembre de 1976 durante un operativo militar en una vivienda del barrio porteño de Villa Luro, en un episodio conocido como la Masacre de la calle Corro.
En el plano profesional, Patricia Walsh fue periodista y psicóloga social. Trabajó en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), donde ingresó en 1975 y fue despedida por la dictadura luego del golpe de Estado de 1976. Años más tarde pudo reincorporarse a la institución.
Durante la década de 1990 se incorporó a la agrupación H.I.J.O.S., integrada por hijos e hijas de víctimas del terrorismo de Estado, y profundizó su participación política en espacios de izquierda.
En 1999 fue candidata a presidenta de la Nación por Izquierda Unida, mientras que en 2000 compitió por la Jefatura de Gobierno porteña. En ambas oportunidades llevó al escenario electoral una agenda centrada en los derechos humanos y las reivindicaciones sociales. En 2001 consiguió una banca en la Cámara de Diputados, desde donde impulsó su iniciativa contra las leyes de impunidad.
Su actividad política también estuvo vinculada con los reclamos de justicia por los crímenes cometidos contra su propia familia. Participó en las querellas de causas relacionadas con los delitos perpetrados en la ESMA, donde estuvo detenido y fue asesinado su padre.
La muerte de Patricia Walsh se conoce en una jornada marcada también por la noticia del fallecimiento de Elsa Pavón, histórica integrante de Abuelas de Plaza de Mayo. Ambas compartieron una trayectoria atravesada por la búsqueda de verdad y justicia frente a los crímenes de la última dictadura

