Suplementos en adolescentes: qué dicen los especialistas

Alertan por el uso de suplementos entre adolescentes y jóvenes

Jóvenes deportistas y consumo de suplementos nutricionales

NewsITe

El aumento del consumo de suplementos nutricionales entre adolescentes y jóvenes encendió una señal de alerta entre los especialistas en salud. El deseo de mejorar el rendimiento deportivo, la presión por alcanzar un cuerpo hegemónico y la necesidad de pertenecer a un grupo son hoy motores clave de una tendencia que se ve amplificada por redes sociales e influencers, muchas veces sin sustento científico.

De acuerdo con un informe al que accedió Noticias Argentinas, es fundamental diferenciar entre una necesidad nutricional real y la creencia de que “sin suplementos no se puede entrenar, ganar masa muscular o estar sano”. Los expertos advierten que, si bien un suplemento puede no ser imprescindible, eso no lo vuelve automáticamente inocuo: sus efectos dependen del tipo de producto, de la dosis, de las combinaciones y, sobre todo, de las características de quien lo consume.

– Publicidad –

“Existe un mensaje cultural que conviene cuestionar: el de que el cuerpo siempre necesita algo más para funcionar bien. Desde la salud, podemos ayudar a distinguir una necesidad real de una creada por el marketing, sin culpabilizar a quienes reciben esos mensajes”, señaló la médica de familia Karin Kopitowski, directora de la Unidad Académica de Ciencias de la Salud de la Universidad Hospital Italiano.

Necesidades nutricionales según la edad y la etapa de desarrollo

Durante la adolescencia el organismo atraviesa un intenso período de crecimiento: se desarrollan huesos, músculos y otros tejidos, y se producen cambios hormonales profundos. Por eso, las necesidades nutricionales deben evaluarse siempre en función de la edad, el momento del desarrollo, la alimentación habitual y el nivel de actividad física.

Los especialistas insisten en que los suplementos nunca deberían reemplazar comidas completas. Ante enfermedades preexistentes o uso de medicación, la recomendación es consultar a un profesional antes de iniciar cualquier producto. “Antes de pensar en un suplemento, hay que revisar las bases: comer lo suficiente, tener una alimentación variada, entrenar de manera progresiva, hidratarse y descansar. Ningún polvo compensa comer poco, dormir mal o entrenar sin recuperación”, apuntó Kopitowski.

En cuanto a los productos más difundidos, la creatina cuenta con evidencia de beneficios para determinados esfuerzos físicos en adultos, pero la información sobre su seguridad a largo plazo en menores todavía es limitada. Los suplementos proteicos, por su parte, suelen ser innecesarios cuando la dieta cubre los requerimientos diarios, mientras que el exceso de vitaminas y minerales puede provocar molestias digestivas, insomnio, palpitaciones y otros efectos adversos.

Señales de alarma y cómo acompañar a los jóvenes

Especialistas en salud y en salud mental subrayan la importancia de cuidar la relación con la comida y con el propio cuerpo durante la adolescencia. Algunas conductas pueden funcionar como señales de alerta y motivar una conversación a tiempo.

  • Reemplazar comidas por batidos o productos en polvo.
  • Aumentar progresivamente las dosis sin supervisión profesional.
  • Sentir que no se puede entrenar sin consumir un suplemento.
  • Preocupación excesiva por el volumen muscular o por “no estar marcado”.
  • Dietas rígidas, angustia cuando no se puede entrenar o necesidad de hacer ejercicio incluso estando lesionado.

Ninguna de estas señales, por sí sola, alcanza para hacer un diagnóstico, pero sí justifica abrir el diálogo y, si persisten, consultar con un profesional de la salud. También es clave prestar atención a síntomas físicos como insomnio, palpitaciones o malestar gastrointestinal, que pueden estar vinculados al consumo de algunos productos.

“La mejor forma de acompañar es acercarse con curiosidad y sin ridiculizar, con preguntas como ‘¿qué estás tomando?’, ‘¿qué esperás que te aporte?’ o ‘¿quién te lo recomendó?’”, planteó Kopitowski, al destacar la necesidad de respetar la autonomía de los jóvenes y generar un espacio de confianza.

En un mercado que promete soluciones rápidas para mejorar el rendimiento o la imagen corporal, los especialistas remarcan que no se trata de asustar ni de prohibir, sino de identificar qué necesita realmente cada persona. Cuestionar la idea de que siempre hace falta “algo más” para estar sano permite evitar productos innecesarios, gastos superfluos y preocupaciones que no suman bienestar.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -