Estados Unidos negó haber ayudado a Flávio Bolsonaro a escapar de Brasil, pero reconoció que Trump autorizó su ingreso

El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Washington no participó en la organización del viaje del excandidato presidencial brasileño. Sin embargo, confirmó que Donald Trump permitió su entrada al país. El hijo de Jair Bolsonaro llegó a Miami tras cruzar por Argentina y Ecuador, pese a una prohibición judicial que le impedía abandonar Brasil.

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El Gobierno de Estados Unidos negó este sábado haber participado en la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, luego de su derrota en las elecciones presidenciales. Sin embargo, reconoció que el presidente Donald Trump autorizó el ingreso del senador brasileño a territorio estadounidense, donde permanece desde el miércoles tras un viaje que incluyó escalas en Argentina y Ecuador.

La aclaración estuvo a cargo del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, durante una conferencia de prensa en Atlanta, al finalizar la reunión de cancilleres del G20. El funcionario buscó despejar las sospechas sobre una posible intervención de Washington en el traslado del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, investigado por presuntos delitos económicos y alcanzado por una prohibición judicial para salir de Brasil.

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“No participamos en ninguno de los preparativos que hizo para salir. Al menos, el gobierno estadounidense no estuvo involucrado directamente en ninguno de esos movimientos”, afirmó Rubio. No obstante, explicó que Trump había autorizado previamente su ingreso mediante un permiso temporal, siempre que lograra llegar a un punto de entrada del país.

La distinción entre facilitar la salida y permitir el ingreso se convirtió en uno de los aspectos centrales de la controversia diplomática. Mientras Washington sostiene que no organizó el traslado, en Brasil crecen los cuestionamientos por las circunstancias en las que el excandidato consiguió abandonar el territorio nacional.

El recorrido por Argentina antes de llegar a Miami

Flávio Bolsonaro salió de Brasil el martes 27 de octubre, apenas dos días después de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Lo hizo acompañado por su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus dos hijas, Carolina y Luiza.

Según confirmó la Dirección Nacional de Migraciones, la familia ingresó a Argentina a las 22:50 por el Puente Internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones. Cuarenta minutos después, abordó un avión privado en el aeropuerto de Puerto Iguazú, con destino a Guayaquil, Ecuador.

El traslado se realizó en una aeronave Gulfstream G400, matrícula argentina LV-JQW, operada por la empresa Baires Fly S.A. El avión había llegado previamente desde Aeroparque y permaneció alrededor de 24 horas en Puerto Iguazú antes de iniciar el viaje.

Tras una escala técnica en Ecuador, la familia continuó hacia Estados Unidos y aterrizó el miércoles 28 de octubre en el aeropuerto de Opa-locka, en Miami. El recorrido evitó sobrevolar nuevamente territorio brasileño y permitió al senador llegar a destino pese a las restricciones judiciales vigentes en su país.

Las autoridades migratorias argentinas señalaron que Bolsonaro y sus acompañantes presentaron documentación habilitada y no registraban impedimentos legales para ingresar al país. Sin embargo, el episodio también generó cuestionamientos por las versiones contradictorias que circularon inicialmente sobre su presencia en Argentina.

Las sospechas sobre la participación de un asesor de Trump

Aunque Rubio descartó una intervención directa del Gobierno estadounidense, surgieron versiones sobre la posible participación de personas cercanas al presidente Trump. Según fuentes citadas por The New York Times, Jason Miller, uno de sus asesores, habría intervenido en la gestión del avión privado utilizado por Bolsonaro.

Esa información alimentó las sospechas sobre la asistencia que pudo recibir el senador brasileño durante su salida. Hasta el momento, sin embargo, no se acreditó públicamente que el Gobierno estadounidense haya organizado el traslado.

Rubio insistió en que la decisión de Washington se limitó a permitir el ingreso del dirigente. Según explicó, Bolsonaro ya había contado con una visa estadounidense y Trump autorizó que utilizara un permiso temporal para entrar al país.

“El presidente dejó claro que, si llegaba a un puerto de entrada de Estados Unidos, se le permitiría ingresar al país mediante un permiso temporal de entrada, y así fue”, sostuvo el secretario de Estado.

La orden judicial que Bolsonaro incumplió

La salida del senador se produjo después de que el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal de Brasil, ordenara que entregara sus pasaportes y le prohibiera abandonar el país. La medida estaba vinculada con una investigación por presunto lavado de dinero y otras irregularidades económicas.

Pese a esa resolución, Bolsonaro cruzó hacia Argentina y posteriormente abordó el vuelo que lo llevó a Estados Unidos. La Policía Federal brasileña señaló que no contaba con un registro oficial de su salida, lo que abrió nuevos interrogantes sobre los controles migratorios y las circunstancias del viaje.

El excandidato enfrenta investigaciones relacionadas con el financiamiento de una película sobre la vida de su padre, titulada Dark Horse. También se investigan sus vínculos económicos con el abogado Willer Tomaz, relacionado con empresas mencionadas en pesquisas sobre movimientos financieros sospechosos y presuntas irregularidades en apuestas deportivas.

Bolsonaro rechaza las acusaciones y sostiene que no cometió delitos. Sin embargo, su salida del país mientras tenía una restricción judicial vigente agravó la controversia política y generó nuevas tensiones con las autoridades brasileñas.

La derrota electoral y el aislamiento dentro de su partido

La crisis comenzó después del balotaje del domingo 25 de octubre, cuando Lula consiguió la reelección con el 51,79% de los votos válidos. Flávio Bolsonaro obtuvo el 48,21%, una diferencia superior a los 4,4 millones de sufragios.

Tras conocerse el resultado, el dirigente del Partido Liberal cuestionó el proceso electoral y difundió una carta en la que llegó a presentarse como el verdadero presidente electo. Posteriormente modificó el contenido del documento, aunque mantuvo sus cuestionamientos al sistema político brasileño.

Su postura también provocó diferencias dentro del propio partido. Un relevamiento publicado por O Globo indicó que 117 de los 155 funcionarios electos del PL no compartieron ni respaldaron públicamente aquella declaración, mientras que solamente 38 la difundieron o defendieron.

El dato refleja las dificultades que enfrenta el senador para mantener el respaldo de su espacio después de la derrota. Algunos dirigentes consideran que insistir con denuncias de fraude sin pruebas puede perjudicar la estrategia de la oposición frente al nuevo mandato de Lula.

Tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos

El caso también afectó las relaciones entre los gobiernos de Lula y Trump, que ya atravesaban diferencias políticas y diplomáticas. La decisión estadounidense de admitir a Bolsonaro, pese a la prohibición judicial brasileña, añadió un nuevo motivo de controversia.

En ese contexto, Rubio mantuvo un breve encuentro con el canciller brasileño Mauro Vieira durante la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20. Ambos acordaron continuar las conversaciones en las próximas semanas, con la intención de abordar los temas pendientes entre los dos países.

El Gobierno brasileño sostuvo que no busca politizar el tratamiento migratorio del senador, aunque mantiene sus cuestionamientos sobre las circunstancias de su salida. Por su parte, fuentes estadounidenses señalaron que Trump no tiene previsto respaldar actualmente las aspiraciones políticas de Flávio Bolsonaro.

Mientras tanto, el excandidato permanece en Estados Unidos y la Justicia brasileña continúa con las investigaciones que lo involucran. La explicación de Rubio despeja parcialmente la posición oficial de Washington, pero todavía deja sin resolver quiénes organizaron el traslado y cómo Bolsonaro consiguió abandonar Brasil pese a la prohibición judicial.

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