Drones cruzados: Ucrania y Rusia escalan la guerra energética

Ataques con drones profundizan la guerra energética entre Ucrania y Rusia

Infraestructura energética dañada tras ataques con drones en la guerra entre Rusia y Ucrania

NewsITe

Una nueva serie de ataques cruzados con drones volvió a golpear la infraestructura energética en el frente de guerra entre Rusia y Ucrania, intensificando una disputa que ya se proyecta más allá del campo de batalla. Durante la madrugada, Ucrania sufrió un masivo ataque de aparatos no tripulados rusos contra instalaciones eléctricas clave, mientras que Kiev respondió alcanzando una importante refinería de petróleo en territorio ruso.

Según informó el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, cerca de 280.000 usuarios se quedaron sin suministro eléctrico en las regiones de Kiev y Dnipropetrovsk como consecuencia del bombardeo ruso. El mandatario, a través de su canal en la aplicación Telegram, denunció que Moscú “ataca deliberadamente infraestructuras civiles cada día” y volvió a reclamar un incremento en la ayuda militar y de defensa aérea por parte de sus aliados occidentales para evitar que la escalada se desborde hacia otros países europeos.

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Los ataques a la red energética ucraniana se inscriben en una estrategia que Rusia viene desplegando desde hace meses, buscando deteriorar la capacidad productiva del país y presionar a la población civil en pleno otoño boreal, antes del invierno. Expertos en seguridad energética advierten que esta táctica no solo impacta en el confort doméstico, sino también en servicios esenciales como hospitales, transporte y comunicaciones.

Ucrania reanuda los golpes sobre el sector petrolero ruso

En paralelo a los ataques que sufrió, Ucrania lanzó una ofensiva de drones contra objetivos en territorio ruso, apuntando al corazón de la infraestructura petrolera. Uno de los blancos fue la refinería Bashneft-Novoil, ubicada en la ciudad de Ufá, en el suroeste de Rusia. Imágenes difundidas por el canal independiente ruso Astra muestran instalaciones envueltas en llamas tras el impacto.

Este ataque marca la reanudación de la campaña ucraniana contra el sector energético ruso, que habría permanecido casi un mes en pausa por presiones de Estados Unidos, según trascendidos. Washington, bajo la administración de Donald Trump, habría insistido en mantener una relativa “tregua energética” para morigerar el impacto sobre los mercados internacionales de combustibles y evitar nuevas subas en los precios del petróleo y el gas.

La ofensiva sobre la refinería se interpreta, además, como un intento de Kiev de golpear la capacidad logística y financiera de Moscú, que depende en gran medida de sus exportaciones de hidrocarburos. Al comprometer plantas de procesamiento, se busca encarecer la guerra para el Kremlin y forzarlo a destinar más recursos a la defensa interna.

Moscú reporta cientos de drones derribados y víctimas civiles

Del lado ruso, el Ministerio de Defensa aseguró haber derribado 433 drones ucranianos de largo alcance sobre 19 regiones del país, en uno de los partes diarios más voluminosos desde el inicio de este tipo de operaciones. Si bien no fue posible verificar de forma independiente la cifra, el dato da cuenta de la intensidad que está cobrando el frente aéreo en la guerra.

Pese a los sistemas de interceptación, las autoridades locales confirmaron daños y víctimas en territorio ruso. El gobernador de la región fronteriza de Briansk, Yegor Kovalchuk, informó a través de la red de mensajería MAX que un dron kamikaze impactó en la localidad de Klímovo y causó la muerte de dos civiles, un hombre y una mujer, además de dejar cinco heridos.

  • 433 drones ucranianos habrían sido abatidos, según Moscú.
  • 19 regiones rusas registraron incidentes vinculados a aparatos no tripulados.
  • Al menos dos civiles murieron en Briansk por el impacto de un dron kamikaze.

“El mundo es testigo de cómo Rusia ataca deliberadamente infraestructuras civiles cada día”, denunció Volodimir Zelenski al pedir más apoyo internacional para la defensa aérea de Ucrania.

Los ataques cruzados con drones consolidan un nuevo capítulo de la guerra, en el que la infraestructura energética se transforma en objetivo prioritario. Analistas internacionales advierten que la prolongación de esta dinámica podría agravar la crisis energética en Europa y sumar presión a los precios globales de la energía, en un conflicto que ya dejó de ser solo regional para tener impacto planetario.

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