Sequía por El Niño castiga a seis regiones de Bolivia

Sequía extrema afecta a más de 78 mil familias bolivianas

Sequía y campos secos en Bolivia

NewsITe

La prolongada sequía vinculada al fenómeno climático El Niño golpea con fuerza a Bolivia y ya afecta a 78.217 familias distribuidas en seis de los nueve departamentos del país. La falta de lluvias se traduce en pérdidas en el sector agropecuario, escasez de agua para consumo humano y serias complicaciones para las comunidades rurales más vulnerables.

De acuerdo con datos oficiales difundidos este miércoles por el Gobierno boliviano, más de 75.000 cabezas de ganado han muerto por la crisis hídrica, mientras que otras 917.447 se encuentran en situación de riesgo por la falta de agua y de pasturas. Las autoridades advierten que el escenario podría agravarse en las próximas semanas si no se registran precipitaciones significativas.

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El viceministro de Defensa Civil, Roberto Rivero, detalló que los departamentos afectados son Oruro y La Paz, en el oeste; Chuquisaca y Cochabamba, en el sur; Santa Cruz, en el este; y Potosí, en el suroeste. Se trata de regiones con fuerte peso agrícola y ganadero, lo que multiplica el impacto económico y social de la emergencia, confirmaron fuentes consultadas por la Agencia Noticias Argentinas.

La diversidad geográfica boliviana obliga al Estado a responder de manera simultánea a distintos tipos de eventos extremos: mientras algunas zonas padecen sequías severas, otras enfrentan nevadas, tornados e inundaciones. Con El Niño en desarrollo, los especialistas prevén una mayor frecuencia de episodios climáticos intensos en la región andina y amazónica.

Preparativos ante la temporada de lluvias y riesgos futuros

En previsión de la temporada de lluvias, que en Bolivia suele extenderse entre diciembre y marzo, el Gobierno diseña operativos preventivos para el oriente y el centro del país. En estas áreas son habituales las crecidas repentinas de ríos, los desbordes y las inundaciones que afectan a poblaciones enteras, muchas veces con infraestructura deficiente y escasos recursos para afrontar emergencias.

Las autoridades trabajan en la identificación de zonas críticas, la provisión de asistencia humanitaria y el reforzamiento de reservas de agua, al tiempo que coordinan con gobiernos locales y organizaciones comunitarias. También se evalúa el uso de maquinaria para encauzar ríos y mejorar defensas en áreas urbanas y rurales expuestas a anegamientos.

  • 78.217 familias afectadas en seis departamentos bolivianos.
  • Más de 75.000 cabezas de ganado muertas y casi un millón en riesgo.
  • Escenario marcado por sequías, pero también por potenciales inundaciones.

“Las condiciones climáticas pueden agravarse durante los próximos meses, con sequías persistentes en algunas regiones y lluvias más intensas en otras”, advirtió el viceministro Roberto Rivero.

La situación en Bolivia se enmarca en un contexto regional de mayor vulnerabilidad frente al cambio climático y a la recurrencia de fenómenos como El Niño. Organismos internacionales recomiendan reforzar las políticas de gestión del agua, apoyar económicamente a pequeños productores y mejorar los sistemas de alerta temprana para reducir los daños humanos y materiales ante futuras emergencias.

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