La celebración del 31 de octubre se consolida como una nueva fecha comercial para la industria juguetera, que atraviesa dificultades en el consumo.

Las ventas de juguetes y artículos de cotillón vinculados con Halloween registraron un crecimiento interanual del 30% en Argentina, según informó la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ). La celebración del 31 de octubre se convirtió en una nueva oportunidad comercial para un sector que concentra buena parte de su facturación durante el segundo semestre del año y que enfrenta dificultades para sostener el consumo.
Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales de la entidad, confirmó el incremento durante una entrevista con LU9 Radio Mar del Plata. El crecimiento responde principalmente a la mayor demanda de calabazas, disfraces y artículos de cotillón, productos que cada año adquieren mayor presencia entre las compras relacionadas con la Noche de Brujas.
La incorporación de Halloween al calendario comercial permite ampliar las oportunidades de venta entre dos períodos importantes para las jugueterías. El primero comienza con el Día del Niño, una celebración que concentra aproximadamente el 60% de las ventas anuales, mientras que el segundo comprende las compras de Navidad y Reyes Magos.
En ese contexto, el crecimiento del consumo asociado con Halloween representa una nueva fuente de ingresos para fabricantes y comerciantes. La celebración suma una fecha de demanda en octubre, antes de que el sector comience a concentrar sus esfuerzos en las ventas de fin de año.
La industria nacional y el impacto de las importaciones
La Cámara Argentina de la Industria del Juguete cuenta con 71 años de trayectoria y reúne a más de 180 fabricantes de juegos, juguetes, artículos de cotillón y productos navideños de todo el país. Desde su sede en el barrio porteño de Boedo, la entidad representa a empresas que participan de distintos segmentos de la producción nacional.
Durante la entrevista, Benítez también se refirió a la apertura de importaciones y explicó que los fabricantes argentinos esperaban modificaciones en las condiciones comerciales desde diciembre de 2023. El dirigente señaló que la industria local “ya hacía rato” que aguardaba ese escenario y aclaró que los establecimientos nacionales se especializan en determinadas categorías de productos.
En ese sentido, explicó que Argentina “no produce todo lo que ves en una juguetería”, pero destacó que la industria nacional “es muy competitiva, siempre que las condiciones sean igualitarias”.
Benítez advirtió que las principales dificultades aparecen cuando ingresan mercaderías mediante contrabando o a través de operaciones de subfacturación. Según planteó, estas prácticas perjudican tanto a los fabricantes nacionales como a las empresas importadoras que cumplen con sus obligaciones impositivas.
Las pantallas modificaron el mercado de los juguetes
Además de las condiciones comerciales, la industria enfrenta cambios en los hábitos de entretenimiento de los niños. El uso cada vez más extendido de dispositivos tecnológicos redujo las edades durante las cuales los chicos utilizan juguetes tradicionales, una transformación que también modificó la oferta de los fabricantes.
Según explicó Benítez, actualmente el 40% de los productos disponibles apunta a la primera infancia, especialmente al segmento de niños de entre 0 y 3 años. Se trata de una etapa en la que pediatras y oftalmólogos infantiles desaconsejan la exposición a las pantallas.
El representante de la Cámara sostuvo que el avance tecnológico no constituye el único factor que explica los cambios en el consumo. También identificó “la falta de tiempo para jugar” como una dificultad que influye en el vínculo de las familias con los juguetes y las actividades recreativas.
En ese sentido, remarcó que los niños “responden” cuando reciben estímulos para participar de actividades lúdicas. Por eso, consideró necesario que las familias generen espacios destinados al entretenimiento compartido, más allá de las alternativas que ofrecen los dispositivos electrónicos.
“Los adultos tenemos que hacernos tiempo para armar momentos de juego con los chicos”, expresó Benítez.
Mientras los fabricantes adaptan sus propuestas a las nuevas formas de consumo, Halloween aparece como una fecha que permite ampliar las oportunidades comerciales. El crecimiento del 30% registrado este año incorpora una nueva referencia al calendario de ventas de una industria que mantiene al Día del Niño, Navidad y Reyes como sus principales celebraciones.

