Chaco y Corrientes concentran las mayores complicaciones, con miles de familias afectadas por el avance del agua. Aunque el Instituto Nacional del Agua anticipa un descenso temporal del río, advierte que las lluvias previstas para noviembre podrían provocar nuevas crecidas.

La crecida del río Paraná mantiene en alerta a varias provincias del Litoral argentino, donde más de 3.700 personas debieron abandonar sus viviendas durante los últimos días. Chaco registra 2.221 evacuados y autoevacuados, mientras que Corrientes contabiliza cerca de 1.500 afectados. Aunque las autoridades esperan una mejora temporal, los pronósticos anticipan nuevas lluvias que podrían agravar el panorama durante noviembre.
En Chaco, la emergencia alcanza a casi 600 familias. Puerto Vilelas, localidad del Gran Resistencia con poco más de 11.000 habitantes, concentra las mayores complicaciones. Allí se reportaron 657 evacuados y 682 autoevacuados, mientras que en Barranqueras otras 253 personas debieron abandonar sus hogares.
La altura del Paraná frente a Barranqueras alcanzó los 7,24 metros, según los registros de Prefectura Naval Argentina. De esta manera, el río superó ampliamente el nivel de evacuación, establecido en 6,50 metros. El avance del agua afecta principalmente a las comunidades asentadas en sectores bajos y próximos a la costa.
Corrientes también enfrenta las consecuencias de la crecida
En Corrientes, Defensa Civil informó que alrededor de 1.500 personas resultaron afectadas por el aumento del caudal del Paraná. Del total, 440 fueron evacuadas y otras 1.056 abandonaron sus viviendas por sus propios medios. Pese a la magnitud de la emergencia, el titular del organismo, Bruno Lovinson, aseguró que “la situación está controlada”.
Las mayores dificultades se registran en Isla Apipé, ubicada frente a Ituzaingó y próxima a la represa de Yacyretá. También presentan complicaciones Itatí y Paso de la Patria, una localidad turística situada al norte de la capital correntina. A estas zonas se suman Bella Vista y Goya, además de sectores de Misiones y el área de Reconquista, en Santa Fe.
Por otra parte, el río Uruguay también muestra señales de crecimiento. En Paso de los Libres, Corrientes, un repunte de su caudal obligó a mantener el estado de alerta ante la posibilidad de nuevos anegamientos.
El Paraná podría bajar, pero advierten por nuevas crecidas en noviembre
El Instituto Nacional del Agua (INA) anticipó que el Paraná podría mantener una tendencia descendente durante los próximos días. La disminución de las precipitaciones en la cuenca permitiría aliviar parcialmente a las localidades inundadas. Sin embargo, el organismo aclaró que el río continuará en niveles elevados y que la mejora podría resultar transitoria.
La principal preocupación está puesta en los primeros días de noviembre, cuando los pronósticos prevén lluvias significativamente superiores a las habituales para esta época del año. Según el INA, esas precipitaciones podrían generar nuevos incrementos del caudal en distintos tramos de la cuenca.
Otro factor relevante es el funcionamiento de la represa de Itaipú, que redujo durante los últimos cinco días el volumen de agua liberado aguas abajo. Esta maniobra permitió aumentar el nivel del embalse, aunque el organismo advirtió que podrían registrarse nuevas descargas durante la primera decena de noviembre. Su magnitud dependerá de las lluvias y del ingreso de agua al reservorio.
Los aportes del Iguazú y el Paraguay mantienen la alerta
El comportamiento del Paraná también depende de los aportes que recibe de los ríos Iguazú y Paraguay. En el primero, el INA detectó el desplazamiento de una onda de crecida generada por las precipitaciones recientes. Este fenómeno consiste en el avance gradual de un volumen importante de agua sobre un cauce que ya presenta niveles elevados.
Aunque se espera que esa onda comience a perder intensidad en el corto plazo, el organismo advirtió que continuará aportando un caudal significativo hacia los sectores ubicados aguas abajo. Además, señaló que entre los próximos 7 y 15 días podrían producirse nuevos repuntes, especialmente si se cumplen las previsiones de lluvias abundantes.
En el río Paraguay, las perspectivas también indican que los niveles permanecerán altos durante las próximas jornadas. Las precipitaciones previstas para comienzos de noviembre podrían provocar otro incremento del caudal y sumar presión sobre el sistema del Paraná.
Por ahora, el descenso esperado ofrece un alivio parcial para las comunidades afectadas. No obstante, la persistencia de niveles elevados y las nuevas precipitaciones previstas mantienen la incertidumbre sobre la evolución de las inundaciones en el Litoral.

