Elecciones en Israel: un escenario sin mayorías claras

NewsITe
Con una participación electoral inusualmente alta del 74,3%, Israel celebró comicios parlamentarios que, según los primeros sondeos a boca de urna, dejan un escenario de virtual empate entre el bloque opositor encabezado por el ex jefe militar Gadi Eisenkot y el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu. Ninguno alcanzaría por sí solo los 61 escaños necesarios, de un total de 120 en la Knesset, para conformar gobierno.
De acuerdo con los canales 11 y 13 de la televisión israelí, el espacio opositor obtendría alrededor de 53 bancas frente a las 50 del oficialismo. El Canal 12 proyectó 52 asientos para Eisenkot y 50 para Netanyahu, una tendencia recogida por medios internacionales como NBC News y reproducida por la agencia Noticias Argentinas. En todos los casos, el mensaje es similar: el mapa político aparece fragmentado y obliga a negociar coaliciones.
Pese al retroceso del bloque que lo respalda, Netanyahu seguiría liderando el partido individualmente más grande: el Likud rondaría los 24 o 25 escaños, mientras que Yashar, la fuerza de Eisenkot, se ubicaría en torno de los 21 a 23 lugares en el Parlamento. El voto árabe, históricamente clave en las negociaciones poselectorales, sumaría entre 17 y 18 bancas distribuidas en distintas fuerzas, lo que añade complejidad a la construcción de una mayoría estable, según consignó The Jerusalem Post.
Participación récord y clima de elección decisiva
El Comité Electoral Central de Israel informó que cerca del 74,3% de los votantes habilitados había emitido su sufragio hacia las 20 (hora local). Esto equivale a unos 5,45 millones de personas de un padrón aproximado de 7,3 millones de electores. La cifra contrasta con el 66% registrado en las elecciones nacionales de 2022, un salto que los analistas vinculan con la sensación de que el país atraviesa una encrucijada política e institucional.
La encuestadora y consultora política Dahlia Scheindlin calificó la convocatoria como cercana a niveles récord y resaltó que, entre los partidarios de la oposición, predomina el temor a un rumbo “irreconocible” si Netanyahu continúa en el poder. También se reportaron índices de voto muy elevados en la comunidad árabe, un factor que podría incidir de manera decisiva en la aritmética parlamentaria que se definirá en los próximos días.
Mensaje de la oposición y desafío para Netanyahu
Los rivales del primer ministro no tardaron en leer las encuestas de salida como un severo llamado de atención para el oficialismo. Eisenkot interpretó los resultados preliminares como una “falta total de confianza” en Netanyahu y en la gestión desde los ataques del 7 de octubre, y prometió impulsar de inmediato un nuevo gobierno de corte sionista que avance en la discusión sobre el servicio militar obligatorio.
El ex jefe de gobierno Yair Lapid, aliado con Naftali Bennett, fue más lejos y habló de una “derrota aplastante” del bloque de Netanyahu, a quien instó a retirarse de la vida política. Sin embargo, la oposición aún no presenta un camino despejado hacia la conformación de una coalición alternativa, lo que anticipa arduas negociaciones entre partidos seculares, religiosos y representantes de la minoría árabe.
El llamado al voto y las denuncias cruzadas
Netanyahu emitió su voto en Jerusalén poco después del mediodía, acompañado por su esposa Sara. Allí volvió a insistir, en declaraciones oficiales, en la importancia de concurrir a las urnas en estas primeras elecciones nacionales tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva sobre Gaza. El premier también difundió un videomensaje en el que acusó a sectores de izquierda y a partidos árabes de intentar “robar” la elección, luego de que se registraran detenciones por presunta compra de votos para el partido islamista Raam.
En su discurso, el líder del Likud sostuvo que está en juego “la preservación del Estado judío” y advirtió que un eventual gobierno integrado por partidos árabes y formaciones de izquierda pondría en riesgo el futuro de Israel. La jornada electoral comenzó a las 7 (hora local) en más de 12 mil centros de votación distribuidos por todo el país, con 36 listas en competencia y una certeza: el resultado final dependerá no sólo del conteo definitivo, que puede demorar hasta ocho días, sino también de la capacidad de los bloques de tejer alianzas en un Parlamento profundamente dividido.
“La ciudadanía israelí envió un mensaje contundente, pero la llave del próximo gobierno estará en las negociaciones de coalición”, coinciden los principales analistas políticos.
Con los números todavía abiertos y un clima de fuerte polarización, el futuro político de Netanyahu y la orientación del próximo gobierno israelí seguirán bajo la lupa de la comunidad internacional en los días venideros.

