Diputados define reforma del BCRA y crece la tensión política

Diputados encara la instancia clave por la reforma del Banco Central

Debate en el Congreso por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central

NewsITe

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ingresa este miércoles en una instancia decisiva en la Cámara de Diputados, luego de las modificaciones introducidas por el Senado. El oficialismo de La Libertad Avanza llega al plenario de comisiones sin la certeza de contar con las firmas necesarias para insistir con la redacción original del proyecto, que había sido presentada como una de las claves del programa económico de Javier Milei.

Desde las 10, las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda se reunirán en un plenario para definir los dictámenes que llegarán al recinto. Sobre la mesa estará la tensión entre la versión aprobada en el Senado y la voluntad del Ejecutivo de reinstalar un cerrojo institucional más rígido para blindar al Banco Central frente a futuros cambios de signo político.

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El texto original impulsado por el Gobierno establecía que la remoción de los directores del BCRA debía contar con el aval de las dos terceras partes de los votos en ambas cámaras del Congreso. Ese esquema apuntaba a consolidar la autonomía de la autoridad monetaria y dificultar que cualquier administración entrante pudiera desplazar a las autoridades y modificar el rumbo de la política monetaria con mayor discrecionalidad.

Sin embargo, el Senado introdujo cambios de peso: fijó una mayoría absoluta para remover funcionarios del Banco Central y, además, se reservó para sí la última palabra en la designación y desplazamiento de los directores, excluyendo a Diputados de esa atribución. Esa decisión alteró el delicado equilibrio de poderes que buscaba el oficialismo y encendió las alarmas entre los bloques aliados, que ahora evalúan los costos políticos de acompañar una eventual insistencia.

Mayorías especiales y un escenario legislativo cuesta arriba

En el plano estrictamente parlamentario, la apuesta para revertir lo votado en el Senado luce compleja. La Cámara alta aprobó su versión de la reforma el 24 de septiembre, con 46 votos afirmativos y 22 negativos, alcanzando una mayoría que roza los dos tercios. Para contrarrestar ese resultado, Diputados debería reunir un número similar o superior en el recinto, algo que no parece al alcance si se mira el antecedente de la media sanción del 26 de agosto, cuando el proyecto obtuvo 144 votos positivos, 102 negativos y 9 abstenciones.

Esa correlación de fuerzas explica, en buena medida, la cautela de varios bloques dialoguistas y el rechazo frontal del peronismo, principal fuerza opositora, a convalidar un cerrojo que, en un eventual futuro retorno al poder, limite su margen de maniobra para nombrar a sus propios funcionarios en el Banco Central. El escenario, de este modo, combina una negociación fina en comisión con una cuenta ajustada en el recinto.

“Emisión cero” y mandato único: el corazón de la reforma

Más allá de la disputa por las mayorías y las atribuciones del Congreso, el proyecto de reforma de la Carta Orgánica introduce un cambio de paradigma en el rol del Banco Central. La iniciativa busca consagrar el principio de “emisión cero” y regresar al llamado mandato único: la preservación del valor de la moneda como objetivo excluyente de la política monetaria.

Con este enfoque, se abandona el esquema vigente desde la ley 26.739, sancionada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que otorgaba al BCRA un conjunto más amplio de propósitos, entre ellos el impulso al empleo y el desarrollo productivo. El oficialismo considera que esa multiplicidad de objetivos habilitó la utilización del organismo como una herramienta de financiamiento del Tesoro y como caja de recursos para políticas de corte fiscal.

El texto remarca la visión de Javier Milei, según la cual la inflación es esencialmente un fenómeno monetario derivado del exceso de emisión. Desde esa mirada, la disciplina sobre la cantidad de dinero es condición indispensable para estabilizar la economía y recomponer el poder de compra del peso.

Qué gastos y asistencias quedarán prohibidos para el BCRA

En línea con esa filosofía, el proyecto establece una serie de prohibiciones estrictas para el Banco Central. Entre los principales puntos se destacan:

  • La eliminación de los adelantos transitorios al Tesoro Nacional.
  • La prohibición de otorgar préstamos a provincias a través de la autoridad monetaria.
  • La imposibilidad de recurrir a letras intransferibles u otros instrumentos similares para financiar al sector público.
  • La prohibición de convertir utilidades contables en ganancias realizables utilizables para gastos corrientes.
  • La limitación a la compra de títulos públicos en el mercado primario, una de las vías utilizadas históricamente para sostener el financiamiento del Tesoro.

Según el proyecto, también se eliminan las facultades del Directorio vinculadas a la orientación sectorial del crédito y a las políticas de banca de fomento, consideradas ajenas a la misión de una autoridad monetaria moderna. Para el oficialismo, esos mecanismos no sólo resultaron ineficaces para promover el desarrollo, sino que contribuyeron a deteriorar la estabilidad de la moneda.

Blindaje institucional y disputa de modelos económicos

La apuesta del Gobierno es que la nueva Carta Orgánica permita blindar al BCRA frente a la tentación de “volver a prender la maquinita” en futuras gestiones, incluso si se sanea el balance en el corto plazo. En la práctica, se trata de un intento por hacer más costoso, política e institucionalmente, el regreso a esquemas de financiamiento monetario del déficit fiscal.

Del otro lado, la oposición advierte que un mandato excesivamente acotado podría dejar al Estado con menos herramientas para responder ante crisis sociales o recesiones profundas, y cuestiona que se intente condicionar a gobiernos venideros mediante mayorías agravadas y cláusulas de difícil modificación.

En el debate por la reforma del Banco Central se cruzan, así, dos visiones de país: una que prioriza la estabilidad monetaria como condición excluyente y otra que reclama preservar márgenes de maniobra para la política económica y social.

Con el plenario de comisiones como próximo capítulo, la discusión sobre el futuro del Banco Central vuelve a colocarse en el centro de la escena política y económica argentina, en un contexto de alta inflación, recesión y fuerte incertidumbre sobre el rumbo de mediano plazo.

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