Cómo la hipoacusia no tratada afecta el ánimo y la mente

Ignorar la pérdida de audición también daña la salud mental

NewsITe

En la Argentina, alrededor de 2,5 millones de personas conviven con algún grado de hipoacusia. Muchas de ellas naturalizan el problema: piden que les repitan una frase varias veces, asienten sin entender del todo lo que se dice o empiezan a evitar cumpleaños, sobremesas y reuniones sociales porque seguir la conversación se vuelve agotador. Detrás de esa dificultad cotidiana hay algo más que un problema de oído: se juegan la autoestima, el ánimo y la salud cognitiva.

Especialistas advierten que la pérdida auditiva no tratada suele descubrirse tarde, porque no se ve, no duele y progresa de manera silenciosa. Pero sus consecuencias se expanden a distintas áreas de la vida. El otorrinolaringólogo Fernando Diamante (M.N. 93.626), referente en cirugías auditivas, remarca que la hipoacusia sin atención impacta sobre el desarrollo del lenguaje, el rendimiento escolar, la comunicación interpersonal, la inserción laboral y la salud emocional y cognitiva, en especial en las personas mayores.

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Al esfuerzo extra para seguir una charla se suma el temor a quedar afuera en el trabajo, en la escuela o en el propio grupo de amigos. Muchas personas terminan el día exhaustas, se aíslan o empiezan a rechazar invitaciones para no pasar un mal momento. Esa combinación, advierten los expertos, puede favorecer cuadros de ansiedad, depresión y deterioro cognitivo.

Una condición en crecimiento según la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que la pérdida de audición limita la capacidad de comunicarse, aprender y trabajar, además de fomentar el aislamiento social y la sensación de soledad. Las proyecciones son contundentes: para 2050, casi 2.500 millones de personas en el mundo tendrán algún grado de pérdida de audición y más de 700 millones requerirán algún tipo de rehabilitación.

Lejos de tratarse de un problema individual, la hipoacusia se convierte en un desafío sanitario y social. Las dificultades para estudiar, conseguir empleo o sostener vínculos pueden derivar en menor participación en la vida comunitaria y más dependencia de terceros. De allí la insistencia de los organismos internacionales en promover controles periódicos y acceso a dispositivos como audífonos e implantes cocleares.

Infancia y prevención: llegar a tiempo cambia la historia

En los niños, el impacto es aún más delicado. En la Argentina, se estima que la hipoacusia afecta entre 700 y 2.100 chicos por año y representa el 18% de las discapacidades. Sin embargo, seis de cada diez casos de pérdida auditiva infantil tienen causas prevenibles, según datos citados por Diamante y coincidentes con los de la OMS, que calcula que la mitad de los casos de sordera en la población general podría evitarse.

La detección temprana, contemplada en la Ley 25.415 de pesquisa neonatal, permite intervenir a tiempo y abrir la puerta al desarrollo del lenguaje, la escolarización y, en el futuro, la inserción laboral. El acceso a audífonos, implantes cocleares y rehabilitación fonoaudiológica mejora de manera notable la calidad de vida y reduce el riesgo de dificultades emocionales y cognitivas asociadas.

Del aislamiento a la pertenencia: el valor de compartir la experiencia

Otro punto central es dejar de atravesar la hipoacusia en soledad. Ese deseo de pertenencia se reflejó recientemente en una jornada organizada por la Fundación Casacusia en la Universidad Torcuato Di Tella, donde más de 800 personas de diez provincias y de distintos países de la región se reunieron para debatir sobre sordera y pérdida de audición.

Uno de los momentos más movilizantes fue una simulación sonora en la que familiares y amigos pudieron experimentar cómo se apagan las voces y cómo una charla cotidiana se transforma en un enredo para quien oye menos. Muchos participantes salieron con lágrimas en los ojos y con una certeza compartida: hablar a tiempo de la pérdida auditiva, pedir ayuda y acceder a las herramientas disponibles puede cambiar por completo la historia de quienes la padecen.

“La pérdida auditiva no tratada puede impactar significativamente en el desarrollo del lenguaje, el rendimiento escolar, la comunicación interpersonal, la inserción laboral y la salud emocional y cognitiva”, advirtió el otorrinolaringólogo Fernando Diamante.

Frente a este panorama, los especialistas insisten en una recomendación clave: no minimizar los primeros signos de dificultad para oír, consultar con un profesional y derribar prejuicios sobre el uso de audífonos o implantes. Cuidar la audición es también una forma de cuidar los vínculos, el ánimo y la salud mental.

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