La mayoría pide a Milei reconocer a Lula y recomponer el vínculo con Brasil

NewsITe
Una nueva encuesta nacional reveló que más de dos tercios de los argentinos consideran que el presidente Javier Milei debería reconocer públicamente la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y avanzar en la normalización del vínculo con el principal socio comercial de la Argentina en la región.
De acuerdo con el estudio realizado por la consultora QSocial sobre 1.100 casos en todo el país, el 68% de los consultados estima que el mandatario argentino tiene que pronunciarse de manera explícita sobre el triunfo de Lula en el balotaje brasileño. Solo un 16% cree que no debería hacerlo y otro 16% no tiene una postura definida.
La encuesta, llevada a cabo el 26 de octubre, también indagó sobre el rol que debería asumir la Casa Rosada frente a la relación bilateral. El 62% de los encuestados respondió que Milei debería tomar la iniciativa para recomponer los lazos diplomáticos con Brasil, mientras que el 16% se manifestó en contra y el 22% dijo no saber. El dato adquiere relevancia en un contexto en el que el vínculo entre ambos gobiernos se mantiene tirante por diferencias ideológicas y cruces públicos.
Qué opinan los distintos electorados sobre Milei y Brasil
Uno de los aspectos más llamativos del relevamiento aparece al segmentar las respuestas según el voto presidencial de 2023. El pedido de reconocimiento a Lula y de acercamiento diplomático no se limita a los votantes opositores, sino que atraviesa a buena parte de quienes respaldaron a las principales fuerzas políticas.
Entre quienes eligieron a Patricia Bullrich en la primera vuelta de 2023, el 72% considera que Milei debe reconocer la victoria del líder del Partido de los Trabajadores y el 80% sostiene que debería dar el primer paso para recomponer las relaciones con Brasil. Se trata de un electorado mayoritariamente crítico del lulismo, pero que de todos modos prioriza la relación estratégica con el país vecino.
Incluso dentro del propio electorado oficialista aparecen matices. El 37% de quienes votaron a Milei cree que el Presidente debería reconocer el triunfo de Lula, mientras que el 41% considera que el Gobierno argentino debe encabezar una iniciativa para normalizar el vínculo bilateral. Entre los votantes de Sergio Massa, la posición es casi unánime: el 99% reclama un reconocimiento formal al mandatario brasileño y el 89% pide un acercamiento diplomático.
Críticas a la política exterior y al trato con la prensa
El estudio de QSocial también recoge un fuerte cuestionamiento a ciertos rasgos de la política exterior de Milei y a su forma de comunicarse en público. El 65% de los participantes desaprueba que el Presidente intervenga o se pronuncie de manera activa en procesos electorales de otros países, frente a solo un 18% que respalda ese tipo de intervenciones.
La imagen del Gobierno tampoco sale bien parada respecto del vínculo con los medios. El 69% desaprueba el modo en que el jefe de Estado trata al periodismo, mientras que apenas el 25% lo avala. La crítica al tono confrontativo y a los ataques a periodistas y medios aparece con fuerza, incluso entre quienes acompañaron al oficialismo en las urnas.
Consultados sobre qué debería priorizar la gestión en el plano internacional, el 70% se mostró de acuerdo con la idea de mantener buenas relaciones con otros países más allá de la ideología de sus gobiernos. Solo el 18% cree que el Presidente debe marcar con firmeza sus diferencias ideológicas aun cuando eso pueda afectar los vínculos externos.
- Entre los votantes de Milei, el 53% prefiere privilegiar la buena relación internacional por sobre las diferencias políticas.
- Entre quienes votaron a Bullrich ese porcentaje asciende al 71%, y entre los que apoyaron a Massa llega al 88%.
“La encuesta muestra un consenso social amplio en favor del pragmatismo diplomático y de una relación madura con Brasil, más allá de las tensiones ideológicas del momento”, señalan desde la consultora.
El relevamiento refuerza así la idea de que una parte importante de la sociedad espera una política exterior menos confrontativa y más orientada a cuidar la relación con socios estratégicos, en particular con Brasil, y a moderar el tono del debate público tanto en el frente internacional como en el vínculo con la prensa.

