Día de prevención de quemaduras: la mitad de las víctimas son niños

Alerta por quemaduras en el hogar: un problema silencioso

NewsITe

En el marco del Día Latinoamericano para la Prevención de las Quemaduras, especialistas en salud volvieron a encender las alarmas sobre una problemática tan frecuente como subestimada: la mitad de las víctimas de quemaduras son niños y la mayoría de los incidentes ocurren dentro del hogar, el lugar donde se supone que deberíamos estar más seguros.

La fecha fue instituida por la Federación Latinoamericana de Quemaduras (FELAQ) en recuerdo de la creación de la Fundación del Quemado Fortunato Benaim, fundada en Buenos Aires el 26 de octubre de 1981, institución pionera en el abordaje integral de estos pacientes en la región.

Lejos de ser hechos aislados, las quemaduras constituyen un problema de salud pública. Un informe reciente de la Unidad de Quemados del Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan indica que en la Argentina, todos los días, al menos un niño sufre quemaduras moderadas o graves, y que el 90% de esos episodios suceden puertas adentro, en ámbitos domésticos.

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En la población pediátrica, las quemaduras son la tercera causa de muerte por trauma. Sin embargo, gracias al avance de los tratamientos y a la especialización de los equipos de salud, la tasa de sobrevida en pacientes pediátricos con quemaduras críticas internados se ubica hoy entre el 88% y el 97%, según datos relevados entre 2022 y 2025.

Niños y adultos mayores, los más expuestos

La cocina y el baño se convierten en escenarios de alto riesgo: una taza de café volcada, una olla con líquido hirviendo al alcance de una mano pequeña o el agua demasiado caliente de la ducha pueden transformar una rutina diaria en una emergencia médica. En adultos mayores, la movilidad reducida y ciertas enfermedades de base aumentan la vulnerabilidad.

En un estudio multicéntrico difundido por la Fundación Benaim y la Asociación Argentina de Quemaduras (AAQ) en 2025, se analizó el perfil de pacientes con quemaduras graves internados en Unidades de Terapia Intensiva. En adultos, el fuego y el uso de combustibles fueron el principal mecanismo de lesión, y más del 70% de las quemaduras por llama o combustible ingresaron ya clasificadas como de Grado III o IV, es decir, graves o críticas. La internación promedio para los sobrevivientes de grandes quemaduras osciló entre 22 y 37 días.

Cómo se clasifican y cuáles son los primeros auxilios

La directora médica del Centro Médico La Plata, Dra. Yael Borojovich, detalló que no todas las quemaduras afectan la piel del mismo modo. Las más superficiales generan enrojecimiento y ardor leve, comparable a una insolación. Cuando el calor penetra capas más profundas, aparecen las ampollas y el dolor intenso. En los casos más severos, el daño destruye tejidos y deja la piel seca, blanquecina o acartonada, sin sensibilidad, lo que exige atención médica inmediata.

  • Alejar de inmediato a la víctima de la fuente de calor.
  • Enfriar la zona afectada bajo el chorro de agua fresca durante al menos 20 minutos.
  • Retirar anillos, relojes o pulseras antes de que la inflamación lo impida, siempre que no estén adheridos a la piel.
  • Cubrir suavemente la zona con un paño o gasa limpia, sin ejercer presión.

“La aplicación de remedios caseros como pasta dental, manteca, aceite, hielo o cremas no recetadas solo empeora la lesión, contamina la herida y aumenta el riesgo de infección. Jamás se deben romper ampollas ni despegar ropa pegada a la piel”, advirtió la Dra. Borojovich.

La especialista remarcó que la consulta médica es imprescindible cuando la quemadura es profunda o extensa, o si se localiza en áreas delicadas como rostro, manos, pies, genitales o articulaciones. También requieren atención urgente las lesiones causadas por electricidad o productos químicos y cualquier quemadura en bebés, niños pequeños o adultos mayores.

Prevención en casa: hábitos que salvan vidas

Los expertos coinciden en que decir “no toques” no es suficiente. La verdadera prevención implica incorporar hábitos seguros, adaptar los ambientes y enseñar a los chicos, desde edades tempranas, a identificar situaciones de riesgo.

  • Colocar las asas de sartenes y ollas hacia adentro de la cocina.
  • Mantener líquidos calientes, hervidores y cables fuera del alcance de los niños.
  • Controlar siempre la temperatura del agua del baño antes de ingresar a los chicos.
  • Evitar el uso de combustibles inflamables en espacios cerrados o sin supervisión.

“Reducir estos riesgos está al alcance de la mano”, concluyó Borojovich, al subrayar que pequeños cambios en el día a día pueden evitar secuelas físicas y emocionales de por vida.

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