“Puta Madre”: teatro, maternidad y cárcel en primera persona

Carolina Fernández transforma el dolor de una madre en teatro documental

Carolina Fernández en escena con la obra Puta Madre

NewsITe

En la sala del teatro Dumont 4040, los viernes por la noche, Carolina Fernández vuelve una y otra vez al mismo instante fundante: el día en que vio cómo se llevaban preso a su hijo. Esa herida es el punto de partida de “Puta Madre”, la obra basada en su libro homónimo en la que la periodista y actriz revisita, desde la autoficción, el vínculo entre una madre y un hijo atravesado por el encierro.

Bajo la dirección de Felicitas Kamien y con el coprotagónico audiovisual de Santiago Laborde, su hijo, la pieza construye un territorio híbrido en el que realidad y ficción dialogan permanentemente. El escenario se convierte en un espacio donde las maternidades son puestas en tensión y se problematiza qué significa acompañar a un hijo cuando el sistema penal lo atrapa “demasiado pronto”.

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Fernández cuenta que el momento de la detención partió su vida en dos: “Dejé de ser la madre que era y él dejó de ser el hijo que era. Es como entregárselo a la muerte”, confiesa. Sin embargo, lejos de quedarse en la denuncia literal, la obra trabaja sobre los vínculos rotos, la culpa, el miedo y la reconstrucción posible, evitando el tono panfletario y poniendo el foco en la experiencia humana.

Autoficción, pantalla y una maternidad atravesada por la cárcel

El dispositivo escénico combina escenas actuadas y momentos relatados. Algunas de las secuencias más crudas recrean el allanamiento, el ingreso de Santiago esposado a la cárcel y sus primeros pasos tras las rejas. Él no es actor profesional, pero aceptó ponerse frente a cámara para “hacer algo juntos” con su madre y, según cuenta ella, para ayudarla a cumplir el sueño de ser actriz.

El resultado es una experiencia muy cercana al cine, donde una película dialoga permanentemente con el vivo teatral. El público ve en pantalla a Santiago interpretando y narrando su propia historia desde la cárcel. Cada función se vuelve así un encuentro mediado por muros y rejas, pero cargado de presencia: cuando al final aparece en la pantalla y es presentado como “el otro actor de la obra”, los espectadores se levantan de sus butacas para saludarlo y aplaudirlo de pie.

La construcción visual de “Puta Madre” también es protagonista. La escenografía fue diseñada por Julia Freid, reconocida por su trabajo junto a Luis Ortega en cine, y el diseño de iluminación está a cargo de Daniel Ortega, referente de la dirección de fotografía en producciones como “En el barro” y “Catedrales”. En el taller de herrería del penal donde está alojado Santiago se fabricaron cubos metálicos iluminados y otros elementos de la puesta, con los propios internos trabajando como constructores de ese universo escénico.

Derechos humanos tras las rejas y la mirada social sobre las cárceles

La obra abre, además, un debate sobre las condiciones de encierro y el respeto de los derechos humanos en las cárceles argentinas. Fernández diferencia con claridad lo que vivió como madre en el Servicio Penitenciario Federal y lo que atraviesa hoy en el Servicio Penitenciario Bonaerense, donde su hijo se encuentra actualmente en la Unidad 48 de José León Suárez, un establecimiento que define como “modelo” en comparación con otros.

Allí, Santiago participa de talleres, emprendimientos de sublimación y fabricación de macetas de cemento blanco, y llegó a ser “director de obra” de la escenografía que luego se ve en el escenario porteño. Para su madre, eso demuestra que hay otra forma de pensar el encierro, centrada en el trabajo, la educación y los proyectos colectivos, lejos de la lógica de castigo sin límites.

  • Respeto a los derechos humanos como condición básica: que no se torture ni se someta a los internos al hambre.
  • Acceso a actividades productivas y culturales que les permitan sostener un proyecto de vida aún privados de libertad.
  • Una mirada crítica sobre el “discurso de odio” hacia las personas presas y los reclamos de baja de edad de imputabilidad.
  • La recordación de que la pena es la privación de la libertad, no la tortura ni la humillación cotidiana.

“La condena es la privación de la libertad. No habla de torturar a nadie”, sostiene Fernández, al cuestionar los mensajes que piden más castigo y menos derechos para quienes están presos.

Entre recuerdos dolorosos, escenas reconstruidas y reflexiones políticas, “Puta Madre” se afirma como un hecho artístico que permite a su protagonista y a su hijo resignificar el trauma y pensarse de otro modo. Para el público, la apuesta es doble: asomarse a una maternidad quebrada por el sistema penal y, al mismo tiempo, preguntarse qué lugar les damos, como sociedad, a quienes viven tras los muros de una cárcel.

La obra se presenta los viernes, a las 21.30, en Dumont 4040, en la Ciudad de Buenos Aires.

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