Los siete errores diarios que ponen en riesgo tus datos

Los descuidos digitales que abren la puerta a los ciberdelitos

Uso del celular y riesgos para la seguridad digital

NewsITe

En el marco del mes de la ciberseguridad, especialistas advirtieron sobre siete errores cotidianos que millones de usuarios cometen a diario y que pueden exponer información personal, cuentas bancarias y hasta los ahorros de toda una vida. Se trata de prácticas tan extendidas que muchas veces pasan inadvertidas, pero que representan una puerta de entrada ideal para estafadores y ciberdelincuentes.

El relevamiento, difundido por la multinacional tecnológica TIVIT, pone el foco en conductas simples —desde cómo respondemos a un mensaje hasta la forma en que actualizamos el celular— que marcan la diferencia entre una cuenta segura y una víctima más de fraude digital. En un escenario donde crecen las operaciones online, la banca móvil y los pagos con código QR, expertos insisten en que la primera barrera de protección es el propio usuario.

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Mensajes urgentes, contraseñas débiles y otros descuidos frecuentes

Uno de los errores más habituales es responder de manera impulsiva a mensajes que generan sensación de urgencia: avisos de supuestos premios, bloqueos de cuentas o intentos de compra no reconocidos. Los criminales buscan que la persona haga clic sin pensar. Antes de actuar, recomiendan revisar quién envió el mensaje, qué dirección tiene el enlace y, ante cualquier sospecha, ingresar siempre de forma manual al sitio o a la app oficial.

Otra conducta riesgosa es reutilizar la misma contraseña en correo electrónico, redes sociales, plataformas de compras y servicios financieros. Si esa clave se filtra en un solo sitio, los atacantes suelen probarla en distintos servicios hasta lograr acceder a más cuentas. Lo ideal es usar combinaciones robustas, diferentes para cada plataforma y, de ser posible, apoyarse en un gestor de contraseñas.

Autenticación, códigos y cuidados con QR

Los especialistas remarcan además la importancia de activar el segundo factor de autenticación en correos, aplicaciones financieras y redes sociales. Este paso extra —por ejemplo, un código que llega al celular o una confirmación desde una app— funciona como un candado adicional: aunque alguien obtenga la contraseña, necesitará superar esa segunda verificación.

En la misma línea, insisten en que los códigos de verificación jamás deben compartirse. Muchos fraudes comienzan con un supuesto familiar, contacto o empleado que pide un código “para validar” una operación o confirmar un cambio de número. Los expertos aclaran que ningún servicio serio solicita que el usuario envíe esos códigos por chat, mensaje directo o llamada.

El crecimiento del uso de códigos QR también sumó un nuevo frente de riesgo. Escanear uno pegado en un local, sobre una mesa o en un folleto puede derivar a una página falsa que imite a la original. Antes de ingresar datos personales o bancarios, es clave comprobar que la dirección web coincida con el servicio esperado y desconfiar de cualquier pedido de información sensible que no sea habitual.

Actualizar, hacer copias de seguridad y construir hábitos digitales

Otro error extendido es postergar indefinidamente las actualizaciones del sistema operativo y de las aplicaciones. Más allá de incorporar nuevas funciones, estos parches suelen corregir vulnerabilidades de seguridad que los ciberdelincuentes aprovechan. Mantener el celular, la computadora y las apps al día reduce de manera significativa las posibilidades de ataque.

Los especialistas también recomiendan realizar copias de seguridad periódicas de fotos, documentos, contactos y archivos importantes. Un desperfecto técnico, el robo del dispositivo o un software malicioso pueden borrar información valiosa en segundos. Contar con un respaldo —preferentemente más de uno y en lugares distintos— permite recuperarla sin depender del equipo original.

“Así como al caminar por una calle que no parece segura tomamos recaudos, en la vida digital debemos aprender a identificar posibles fraudes para no caer en ellos”, subrayan desde TIVIT.

Con el aumento constante de las estafas virtuales en la Argentina, los expertos insisten en que la ciberseguridad ya no es un tema exclusivo de empresas o especialistas, sino un hábito cotidiano. Revisar dos veces antes de hacer clic, proteger las contraseñas y respaldar la información son pasos simples que pueden evitar grandes pérdidas económicas y problemas personales.

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