Daiana Micaela Leguizamón, vinculada a la organización de Los Monos, fue incorporada al Sistema de Alto Riesgo para mujeres de Ezeiza luego de acumular sanciones disciplinarias en prisión. En 2023 había sido detenida durante un allanamiento en una vivienda de San Gerónimo al 400, desde donde la Justicia sostuvo que actuaba como nexo entre “Guille” Cantero y una trama de extorsiones.

De la redacción de EL NORTE
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La historia de Daiana Micaela Leguizamón, conocida como “La Diabla”, volvió a tener novedades esta semana con su traslado al Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza bajo un régimen destinado a internas consideradas de alto riesgo. Su recorrido judicial tiene un capítulo central en San Nicolás, donde cumplía arresto domiciliario y fue detenida en septiembre de 2023 durante un operativo relacionado con una investigación sobre extorsiones atribuidas al entorno de Ariel “Guille” Cantero, líder de Los Monos.
El Ministerio de Seguridad Nacional dispuso ahora su incorporación al Sistema de Alto Riesgo para mujeres y el traslado se concretó bajo un importante dispositivo de seguridad desde la Unidad Nº 5 de Rosario. Fuentes judiciales citadas por Infobae señalaron que la decisión estuvo vinculada con las reiteradas sanciones disciplinarias que recibió durante su alojamiento en el penal santafesino y con episodios de conducta violenta.
El vínculo de Leguizamón con San Nicolás había quedado expuesto el 11 de septiembre de 2023. Esa madrugada, agentes santafesinos allanaron la vivienda de calle San Gerónimo 478 en la que cumplía prisión domiciliaria. La acusación sostuvo que desde ese lugar facilitaba comunicaciones telefónicas entre Cantero, detenido en el penal federal de Marcos Paz, y otras personas investigadas por una serie de extorsiones contra un empresario rosarino.
Durante aquel procedimiento ocurrió uno de los episodios que terminó convirtiéndose en una pieza central del expediente. Los investigadores llamaron a una línea telefónica intervenida y encontraron el aparato oculto en el pañal de un bebé de ocho meses. Mientras los efectivos realizaban el secuestro de elementos, Leguizamón consiguió tomar una tarjeta SIM que se encontraba sobre una mesa y se la tragó para impedir que fuera incorporada como prueba, además de resistirse y amenazar a los policías.
La causa terminó con una condena a tres años y seis meses de prisión efectiva mediante juicio abreviado. Fue considerada partícipe necesaria de una tentativa de extorsión agravada por el uso de arma de fuego y también condenada por destrucción e inutilización de objetos de prueba, resistencia a la autoridad y amenazas simples. La investigación había determinado que el teléfono utilizado desde San Nicolás servía como una línea de enlace para triangular las comunicaciones del jefe de Los Monos con otros integrantes de la estructura.
De máxima seguridad
El nombre de “La Diabla” ya estaba relacionado con el núcleo criminal rosarino antes de su paso por nuestra ciudad. Es hermana de Brisa Leguizamón, protagonista de la denominada “narcoboda” celebrada en enero de 2022 en Ibarlucea, una fiesta que quedó marcada por el asesinato de una pareja y su hija de apenas 18 meses después de abandonar el salón. La propia Daiana había participado de aquella celebración pese a la situación judicial que atravesaba.
Su comportamiento dentro de prisión terminó determinando el último capítulo de la historia. Entre las sanciones registradas aparece un incidente ocurrido en febrero de 2025, cuando destruyó un teléfono de uso común del pabellón después de que un penitenciario le comunicara que había finalizado su turno para utilizarlo. Por aquel episodio recibió una suspensión de visitas durante 15 días y una reducción en su calificación de conducta.
La decisión adoptada esta semana la aleja definitivamente del régimen penitenciario en el que permanecía en Rosario y la coloca dentro de una estructura federal diseñada para internas consideradas de mayor peligrosidad. El traslado a Ezeiza marca así una nueva etapa para una mujer cuya trama criminal tuvo en San Nicolás uno de sus episodios más relevantes, cuando la Justicia estableció que desde una vivienda de la ciudad mantenía activo el contacto entre uno de los principales jefes de Los Monos y quienes ejecutaban las maniobras extorsivas.

