El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, habló este viernes con los presidentes de Estados Unidos y Chile para defender la explotación de recursos en las Malvinas y la posición británica sobre la autodeterminación. Las gestiones llegan después de que Argentina endureciera las acciones legales contra el proyecto petrolero.

El gobierno británico abrió este viernes dos frentes diplomáticos para reforzar su posición sobre las Islas Malvinas en medio de la disputa con Argentina por el desarrollo petrolero Sea Lion. El primer ministro Andy Burnham conversó por separado con Donald Trump y José Antonio Kast. Ante ambos, planteó la postura de Londres sobre el futuro del archipiélago.
La conversación con Trump tuvo un componente principalmente económico. Burnham advirtió sobre las consecuencias que las medidas adoptadas por Argentina contra las empresas vinculadas con Sea Lion pueden generar para intereses británicos y estadounidenses. Y reclamó que los habitantes de las islas puedan explotar los recursos naturales del territorio.
Con Kast, en cambio, Londres colocó el énfasis sobre la discusión de soberanía. Downing Street informó que Burnham manifestó el interés británico en garantizar que los habitantes de Malvinas mantengan la posibilidad de ejercer lo que Reino Unido considera su derecho a la autodeterminación.
La ofensiva británica frente a las medidas argentinas
Las gestiones se producen después de que el gobierno de Javier Milei intensificara durante septiembre su estrategia contra el avance de Sea Lion. Argentina abrió procedimientos sancionatorios contra decenas de personas y empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en la zona y posteriormente amplió esa lista.
La Casa Rosada también envió al Congreso un proyecto para endurecer el régimen de sanciones contra quienes participen de explotaciones que Argentina considera ilegales en las islas. A finales de septiembre, además, inició un procedimiento de arbitraje internacional bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para intentar frenar el desarrollo petrolero.
El canciller Pablo Quirno presentó a su vez una denuncia penal contra Navitas Petroleum y otras compañías vinculadas con las licencias otorgadas por las autoridades británicas de las islas. El Gobierno argentino sostiene que esas actividades violan la Ley 26.659, que exige autorización nacional para operar en áreas alcanzadas por el reclamo de soberanía.
Sea Lion, en el centro de la disputa
El proyecto Sea Lion se encuentra en la Cuenca Malvinas Norte y tiene como principales socios a Navitas Petroleum, con el 65%, y Rockhopper Exploration, con el 35%. Las compañías mantienen como objetivo comenzar la extracción durante el primer trimestre de 2028.
La primera etapa contempla una producción cercana a los 50.000 barriles diarios. Rockhopper informó además reservas probadas y probables estimadas en 314 millones de barriles para el desarrollo, mientras proyecta una expansión posterior de la capacidad productiva.
Para el Reino Unido, la explotación forma parte del derecho de los habitantes de las islas a administrar sus recursos. Argentina rechaza ese argumento y sostiene que cualquier actividad unilateral en el área disputada vulnera sus derechos soberanos.
Trump volvió a ocupar un lugar central
La intervención de Estados Unidos adquiere especial importancia después de las declaraciones realizadas por Trump durante los últimos meses. A finales de agosto afirmó que Washington estaba revisando su posición sobre Malvinas. Sin embargo, no anticipó si modificaría la tradicional postura estadounidense de no tomar partido sobre la cuestión de soberanía.
Días después, durante una visita a Irlanda, puso incluso en duda la voluntad británica de desplazarse hasta el Atlántico Sur ante una eventual crisis y aseguró que podría intervenir para intentar resolver el conflicto. Sus declaraciones fueron recibidas con atención por el gobierno argentino y generaron inquietud en Londres.
Burnham ya había planteado personalmente la cuestión a Trump durante un encuentro celebrado en septiembre en Nueva York. Este viernes volvió a llevar el tema a la agenda bilateral, esta vez directamente asociado a Sea Lion y a las medidas adoptadas por Argentina.
El mensaje a Chile
La conversación con Kast resulta particularmente significativa porque Chile mantiene su respaldo histórico al reclamo argentino. En septiembre, el mandatario chileno ratificó los “legítimos derechos de soberanía” de Argentina sobre las Islas Malvinas y reclamó que Buenos Aires y Londres retomen las negociaciones.
Ese antecedente no impidió que Burnham planteara directamente ante Kast la posición británica sobre la autodeterminación de los isleños. Los dos gobiernos también acordaron profundizar la cooperación en defensa, seguridad, ciencia y comercio.
La disputa quedó así nuevamente instalada en el terreno diplomático. Mientras Argentina busca sumar herramientas legales para impedir la explotación de Sea Lion, Londres intenta consolidar respaldos internacionales y proteger un proyecto petrolero que podría comenzar a producir dentro de poco más de un año.

