El oficialismo explica el freno a la agenda de reformas

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A 232 días de la apertura de sesiones ordinarias, cuando el presidente Javier Milei aseguró que 2026 sería “el año más reformista de la historia”, el Gobierno enfrenta un balance legislativo mucho más modesto del que proyectaba a comienzos de año. En la Casa Rosada admiten que una combinación de factores políticos, judiciales y electorales desordenó la hoja de ruta original.
En su discurso del 1° de marzo, Milei, acostumbrado al vértigo de las sesiones extraordinarias con las que logró aprobar la reforma laboral, anunció el envío de nueve paquetes de reformas que reunirían diez proyectos clave para su programa de gobierno. Sin embargo, con apenas un par de meses por delante para el cierre del calendario, varias de esas iniciativas siguen empantanadas en el Congreso.
Entre los proyectos que aún esperan tratamiento se encuentran el Presupuesto 2027, la reforma electoral y las modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central. Se trata de piezas centrales para ordenar la discusión política y darle un marco de previsibilidad al plan económico, pero que no lograron aún los consensos necesarios en Diputados y el Senado.
En el oficialismo señalan como un punto de inflexión el denominado “caso Adorni”. La polémica en torno al exjefe de Gabinete Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, derivó en semanas de inactividad parlamentaria. “Mandamos un montón de leyes, pero tuvimos una serie de cisnes negros difíciles. El caso Adorni fue uno de ellos y nos consumió tres meses sin vida legislativa”, reconoció una fuente consultada por la agencia Noticias Argentinas.
Tras la salida del funcionario, La Libertad Avanza intentó reordenar la agenda y retomar el diálogo con bloques aliados. Sin mayoría propia en ninguna de las cámaras, el Gobierno depende de acuerdos puntuales para avanzar en cada proyecto, al tiempo que comienza a mirar de reojo el tablero electoral rumbo a las presidenciales de 2027.
Internas, DNU en la Corte y clima preelectoral
La tensión entre el ala económica y el sector político del oficialismo también incidió en los tiempos legislativos. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, presiona por acelerar las leyes que otorguen blindaje y estabilidad al programa económico, el espacio que encarnan Martín y Eduardo “Lule” Menem se muestra más flexible con los plazos y prioriza preservar los acuerdos con gobernadores y aliados parlamentarios.
En paralelo, los fallos de la Corte Suprema que volvieron a poner bajo la lupa el alcance del DNU 70/2023 obligaron al Gobierno a reordenar prioridades. “Teníamos todo encaminado y el fallo nos hizo volver a hablar sobre el DNU que estaba dormido. Son factores que juegan y que te hacen revisar las prioridades”, admiten cerca del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Desde la bancada libertaria en el Senado reconocen, además, que el clima preelectoral condiciona cada negociación. Con la mirada puesta en 2027, los distintos espacios calibran costos y beneficios de acompañar iniciativas sensibles. “A mayor cercanía de las elecciones, más difícil se pone el Parlamento”, sintetizan en los pasillos del Congreso.
Con un mes y medio por delante hasta el cierre del período ordinario de sesiones, el Poder Ejecutivo busca acelerar el paso para mostrar resultados concretos y encaminar al menos parte de la prometida ola reformista. El desafío será transformar los anuncios iniciales en leyes efectivas antes de que la dinámica electoral termine por inmovilizar por completo la actividad legislativa.
La Casa Rosada apuesta a recomponer acuerdos y llegar a 2027 con una agenda más ordenada y un respaldo político que le permita sostener su proyecto de reformas.

