El campeón mediano abrió un fuerte frente de conflicto con la promotora

NewsITe
El campeón de peso mediano de la UFC, Sean Strickland, encendió la polémica al poner en duda su continuidad en la principal promotora de artes marciales mixtas del mundo. El estadounidense advirtió que su etapa en la compañía podría estar llegando a su fin si no se revisan las condiciones económicas de su contrato.
En una serie de publicaciones en la red social X (antes Twitter), el peleador de 35 años apuntó directo a la política de pagos de la empresa y la comparó con las cifras millonarias que han cobrado algunas de sus máximas estrellas. Como ejemplo mencionó al irlandés Conor McGregor, de quien dijo que percibió cerca de 30 millones de dólares “por pelear 30 segundos”, mientras que él no recibe, según sus palabras, “ni una fracción” de ese monto.
Las declaraciones de Strickland se dan en un contexto de creciente debate dentro de las MMA sobre la distribución de los ingresos, los contratos de exclusividad y la falta de participación de los peleadores en ganancias por derechos de transmisión y patrocinios globales. El campeón dejó entrever que, de no modificarse su acuerdo, está dispuesto a dar un giro radical en su carrera.
En ese sentido, el estadounidense reveló que evalúa seriamente pasarse al boxeo profesional, disciplina que considera “significativamente más fácil” y con mejores oportunidades económicas. Incluso lanzó un desafío directo al influencer y boxeador Jake Paul, uno de los nombres más mediáticos del pugilismo actual, quien viene de caer por nocaut ante el ex campeón pesado Anthony Joshua.
Cansancio deportivo y posibles cambios de categoría
Strickland también reconoció un cansancio creciente con las artes marciales mixtas en general. “Mi corazón ya no está en las MMA”, admitió, al tiempo que señaló que las lesiones recientes influyen en su situación. El peleador arrastra un desgarro inguinal y problemas en la articulación que une la escápula con la clavícula en uno de sus hombros, dolencias que complican su preparación al máximo nivel.
Como parte de su análisis sobre el futuro, el campeón deslizó la posibilidad de subir de categoría y competir en las 205 libras (93 kilos), el límite del peso semipesado, con la idea de combinar ese salto de división con un eventual desembarco en el boxeo. Allí, un combate frente a Jake Paul podría garantizarle una bolsa millonaria y una exposición global difícil de igualar dentro de UFC.
- Strickland exige una mejora sustancial en su contrato con UFC.
- Plantea que el boxeo ofrece mejores bolsas y menor desgaste.
- Dejó abierta la chance de romper su vínculo con la promotora.
- Aspira a un duelo mediático con Jake Paul en 205 libras.
“Tengo que ser honesto: a menos que las cosas cambien en la UFC, mi etapa se está terminando”, advirtió Sean Strickland en sus mensajes en X.
Por el momento, ni UFC ni sus principales directivos respondieron públicamente a las quejas del campeón. Sin embargo, el caso vuelve a poner bajo la lupa el modelo de negocios de la promotora y reaviva una discusión recurrente: cuánta porción del negocio se llevan las figuras que ponen el cuerpo arriba del octágono.

