Datafolha mide una leve ventaja de Bolsonaro rumbo al balotaje

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Una primera encuesta de la consultora Datafolha, encargada por los medios Globo y Folha de S.Paulo, muestra al candidato opositor Flávio Bolsonaro (Partido Liberal, PL) por encima del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT) de cara a la segunda vuelta de las elecciones brasileñas prevista para el 25 de octubre. El sondeo, realizado entre el 6 y el 8 de octubre a 2.520 votantes, otorga al líder derechista el 52% de los votos válidos, contra el 48% del mandatario que busca su reelección.
La medición, con un margen de error de +/- 2 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%, distingue entre intención de voto total y votos válidos. En el primer caso, Bolsonaro concentra el 49% de las preferencias, mientras que Lula alcanza el 45%. El 5% de los consultados afirma que votará en blanco, anulará su sufragio o no apoyará a ningún candidato, y apenas el 1% se declara indeciso.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) brasileño utiliza el universo de votos válidos —es decir, excluyendo blancos, nulos e indecisos— para determinar el resultado oficial de las elecciones. Bajo ese criterio, el trabajo de Datafolha proyecta que Bolsonaro se impondría con 52% frente al 48% de Lula, configurando un escenario competitivo pero con una ventaja inicial para el postulante opositor.
Cómo se reacomodan los votos tras la primera vuelta
En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos, contra el 45,16% de Lula, una diferencia de unos 2,2 millones de sufragios. Ahora, el estudio indaga qué ocurre con el electorado de otros candidatos presidenciales que quedaron fuera de la definición.
- El 46% de quienes apoyaron a Cury (Avante), Renan Santos (Missão), Caiado (PSD) y Zema (Novo) se inclinan ahora por Bolsonaro.
- El 32% de ese mismo grupo anuncia que votará por Lula en el balotaje.
- El 15% afirma que optará por el voto en blanco o nulo.
Al segmentar por nivel educativo e ingresos, Lula muestra mejor desempeño entre los votantes con educación primaria completa o incompleta, donde alcanza el 55% contra el 41% de su rival. También lidera entre quienes perciben hasta dos salarios mínimos (52% a 41%), entre los católicos (53% frente a 41%) y en la región nordeste, su histórico bastión electoral, donde la ventaja es de 61% a 35%.
Ventajas cruzadas por religión y región
Del otro lado, las fortalezas de Flávio Bolsonaro se concentran en el electorado evangélico, donde registra el 69% de apoyo frente al 25% de Lula, y en la región Sur de Brasil, donde la relación es de 58% a 35% a favor del candidato del PL. Estas brechas territoriales y religiosas vuelven a exponer la fuerte polarización política que atraviesa al país vecino.
La encuesta también releva el grado de certeza del voto: el 94% de los consultados asegura tener su decisión totalmente tomada, mientras que el 6% admite que todavía podría cambiar de postura en las próximas semanas. Ese margen de duda, aunque reducido, puede resultar clave en una elección pareja.
Motivaciones del electorado y evaluación del Gobierno
Datafolha analiza además las razones que llevan a los brasileños a inclinarse por uno u otro aspirante. Según el estudio, el 76% de los votantes dice que elegirá a su candidato porque lo considera la mejor opción, mientras que el 19% reconoce que votará principalmente para impedir la victoria del adversario. En el caso de Bolsonaro, un 25% de sus seguidores declara que su motivación central es “derrotar a Lula”.
En la pregunta espontánea —en la que no se muestran nombres de postulantes—, el 46% menciona a Bolsonaro y el 44% a Lula, mientras que el 5% anticipa voto en blanco, nulo o abstención, y el 4% se mantiene indeciso. En paralelo, la evaluación de la gestión de Lula aparece prácticamente partida en dos: el 49% desaprueba su gobierno y el 48% lo respalda, un cuadro que refleja la paridad que también se observa en las intenciones de voto.
Con un escenario ajustado, la campaña rumbo al balotaje en Brasil se encamina a una recta final marcada por la polarización y por la disputa voto a voto entre Bolsonaro y Lula.
De cara al 25 de octubre, ambos comandos electorales buscarán fidelizar a sus bases, seducir al electorado de los candidatos fuera de carrera y capturar a los pocos indecisos restantes, en una contienda que mantiene en vilo a la región.

