Femicidio de una aspirante a Gendarmería: investigan las maniobras del acusado para aislarla de su entorno

La causa por el femicidio de Camila Vecchiarello, la joven rosarina que aspiraba a ingresar a Gendarmería y fue asesinada en San Juan, sumó nuevos elementos sobre la relación que mantenía con Carlos Gonzalo Rivero, su pareja y principal acusado. Los investigadores analizan una serie de engaños y maniobras que habría desplegado para distanciarla de familiares y personas cercanas, entre ellas una denuncia presentada presuntamente mediante una suplantación de identidad.

Rivero permanece detenido con prisión preventiva e imputado por el femicidio de Camila y por la muerte del hijo que la joven esperaba. A partir de testimonios y pericias sobre teléfonos celulares, la Justicia intenta reconstruir cómo era el vínculo antes del crimen y qué hizo el acusado durante las horas posteriores al asesinato.

Según la investigación, las presuntas maniobras para controlar a Camila habrían comenzado pocas semanas después de que ambos se casaran. La Fiscalía busca determinar si Rivero utilizó diferentes engaños para provocar conflictos entre la joven y su círculo íntimo y limitar progresivamente sus contactos.

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Una denuncia que Camila no habría realizado

Uno de los episodios que ahora analiza la Justicia se originó en Salta, donde apareció una denuncia digital realizada a nombre de Camila contra un hombre de apellido Díaz, cercano a su familia. La presentación lo acusaba de abuso sexual, aunque contenía inconsistencias respecto de las circunstancias en las que supuestamente había ocurrido el episodio.

Desde el juzgado salteño intentaron avanzar con el expediente y solicitaron que Camila se presentara. Su familia, radicada en Rosario, buscó comunicarse con ella, pero quien respondió fue Rivero, quien habría asegurado que la joven estaba en una guardia médica y había olvidado su teléfono.

La investigación determinó posteriormente que Camila no habría realizado aquella denuncia. La hipótesis que se analiza es que Rivero utilizó la identidad de su pareja para efectuar la presentación y provocar un conflicto con una persona cercana a ella, una situación que incluso podría derivar en otra investigación judicial por una posible falsa denuncia.

Los investigadores vinculan ese episodio con otros comportamientos atribuidos al acusado durante la relación. Testimonios incorporados al expediente también describieron presuntas mentiras recurrentes de Rivero, mientras la Fiscalía busca establecer hasta qué punto esas conductas consiguieron aislar a Camila de familiares y amistades.

Mensajes enviados después del crimen

Las pericias sobre los teléfonos incorporaron otro elemento a la investigación. De acuerdo con la reconstrucción judicial, Rivero habría respondido mensajes enviados por familiares de Camila desde el celular de la propia víctima después de haberla asesinado, con el objetivo de hacerles creer que ella todavía estaba con vida.

El femicidio ocurrió durante la madrugada del 13 de septiembre. La investigación sostiene que Camila fue atacada con al menos dos armas blancas y sufrió heridas mortales en el cuello, mientras que posteriormente los investigadores encontraron una carta que habría sido escrita por el acusado.

La Justicia también estableció que, horas después del crimen y mientras el cuerpo de Camila todavía permanecía dentro del departamento, Rivero se comunicó con una expareja que se encontraba en Salta. Esa secuencia quedó incorporada al análisis de los investigadores para reconstruir el comportamiento del acusado inmediatamente después del asesinato.

Rivero continúa detenido con prisión preventiva mientras avanza la causa en San Juan. Los investigadores trabajan ahora sobre los días y semanas anteriores al femicidio para establecer cómo se desarrolló la relación, cuáles fueron las presuntas maniobras de aislamiento y qué acciones realizó el acusado antes y después del crimen.

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