El Gobierno apuesta al litio con una nueva planta en la Puna

NewsITe
La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezaron la inauguración de la Planta II del Proyecto Sal de Oro, ubicada en el Salar del Hombre Muerto, en plena Puna compartida por Salta y Catamarca. El acto reunió a autoridades nacionales, provinciales y representantes del sector privado, en un nuevo gesto del Gobierno para mostrar al litio como motor de inversiones, exportaciones y empleo.
Del encuentro participaron también los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz, y de Catamarca, Raúl Jalil, además de directivos de POSCO Argentina, firma que impulsa el desarrollo del proyecto desde 2018. La compañía consolidó en los últimos años una fuerte presencia en la región, apalancada en la creciente demanda internacional de litio para la industria de baterías y la transición energética.
Durante la inauguración se firmó un Memorándum de Entendimiento para avanzar en las etapas III y IV del Proyecto Sal de Oro. Según se informó oficialmente, una vez completadas estas fases la operación alcanzará una capacidad de producción anual cercana a las 100.000 toneladas de productos de litio, entre carbonato e hidróxido, consolidando al proyecto como uno de los más relevantes del país.
Actualmente ya se encuentra en funcionamiento una Planta de Hidróxido de Litio con una capacidad de 25.000 toneladas anuales. A esta infraestructura se suma ahora la nueva Planta de Carbonato de Litio, que aporta otras 23.000 toneladas al año. El cronograma prevé que el inicio de la operación comercial esté acompañado por un período de aumento gradual durante 2027, en el que POSCO llevará el complejo de manera progresiva a su capacidad de diseño.
Empleo, proveedores locales y desarrollo regional
Desde la empresa destacaron que el proyecto ya contribuyó a la generación de más de 5.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, de los cuales más de 600 corresponden a empleos directos en POSCO Argentina. Esta dinámica impacta especialmente en las comunidades puneñas de Salta y Catamarca, donde las oportunidades laborales privadas suelen ser limitadas.
Además, POSCO trabaja con más de 270 proveedores locales, en su mayoría pequeñas y medianas empresas de la región, que abastecen servicios logísticos, de mantenimiento, construcción, alimentación y transporte, entre otros rubros. La cadena de valor asociada al litio se presenta así como un factor clave para el desarrollo económico del NOA, en línea con la estrategia oficial de posicionar al país como uno de los principales jugadores globales del sector.
- Más de 5.000 empleos generados por el proyecto, con 600 puestos directos en POSCO Argentina.
- Alianza con más de 270 proveedores locales de Salta y Catamarca para la operación diaria.
- Meta de producción de 100.000 toneladas anuales de productos de litio en las próximas etapas.
La compañía también impulsa programas destinados a comunidades locales y originarias, que incluyen capacitaciones en oficios, becas educativas, asistencia médica, visitas guiadas a las instalaciones y acciones de desarrollo comunitario. Estas iniciativas buscan fortalecer las capacidades de la población y acompañar el impacto territorial del proyecto.
Presencia internacional y financiamiento
En el acto participaron, además, el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández; el embajador de Corea en la Argentina, Lee Chong Hwa; el CEO de POSCO Holdings, Chang In-hwa; el presidente de POSCO Argentina, Park Hyeon, y el director de Operaciones Industriales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Sergio Lew. La presencia de representantes diplomáticos y de organismos multilaterales refleja el interés internacional por el desarrollo del litio argentino.
La expansión del Proyecto Sal de Oro se inscribe en la estrategia oficial de convertir al litio en uno de los pilares del ingreso de divisas, en un contexto de fuerte demanda global por energías limpias y almacenamiento eléctrico.
Con la puesta en marcha de la Planta II y los acuerdos para las próximas etapas, el Gobierno busca consolidar al país como destino estable de inversiones mineras, mientras las provincias productoras debaten cómo transformar este boom en desarrollo sostenible, empleo de calidad e integración con las comunidades locales.

