Peste neumónica: cómo se transmite y qué riesgos implica

Peste neumónica: alertas tras la muerte de una técnica en Rusia

NewsITe

La muerte de una técnica de laboratorio en la ciudad rusa de Irkutsk reavivó la preocupación internacional por la peste neumónica, la forma más grave de la enfermedad causada por la bacteria Yersinia pestis. La mujer, identificada como Daria Shipilova, de 28 años, trabajaba en el Instituto Antiplaga de Irkutsk, un centro especializado en agentes infecciosos de alta peligrosidad.

Shipilova presentó a comienzos de octubre un cuadro respiratorio agudo, fue internada de urgencia y falleció poco después. Como medida preventiva, cinco hospitales de la región fueron puestos en cuarentena y se ordenó el seguimiento de unas 200 personas que podrían haber estado en contacto con la víctima, mientras las autoridades sanitarias aguardan estudios que confirmen si se trató de un caso de peste.

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La peste es una enfermedad infecciosa grave provocada por la bacteria Yersinia pestis, históricamente responsable de brotes con alta mortalidad, como la llamada “Peste Negra” en Europa. De acuerdo con centros de referencia como la Cleveland Clinic, esta bacteria puede afectar distintos órganos y tejidos, lo que da lugar a cuatro formas clínicas principales: bubónica, septicémica, neumónica y faríngea.

Qué es la peste neumónica y por qué es la más peligrosa

La peste neumónica aparece cuando la infección llega a los pulmones, ya sea porque se extiende desde otra parte del cuerpo o por contagio directo de una persona infectada. En esta variante, la bacteria provoca neumonía y puede transmitirse a través de gotitas respiratorias al toser o estornudar, lo que la convierte en la forma más peligrosa de la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la describe como la presentación más virulenta de la peste. Su período de incubación puede ser muy corto, a veces de apenas 24 horas. Sin diagnóstico y tratamiento tempranos, la evolución puede ser rápidamente mortal. En contraste, cuando se inicia terapia antibiótica dentro del primer día desde el comienzo de los síntomas, las tasas de supervivencia son altas.

Formas de contagio y gravedad de la enfermedad

La bacteria Yersinia pestis circula en la naturaleza principalmente entre roedores, como ratas y otros pequeños mamíferos, y sus pulgas. La vía de transmisión más habitual al ser humano es la picadura de una pulga que previamente se alimentó de un animal infectado. También puede producirse contagio al manipular tejidos o fluidos de animales enfermos.

  • Picadura de pulgas infectadas que parasitan a roedores u otros mamíferos.
  • Contacto directo con sangre, tejidos o fluidos de animales infectados.
  • Consumo de carne cruda o poco cocida de animales enfermos, lo que puede causar peste faríngea.
  • Inhalación de gotículas respiratorias expulsadas por personas con peste neumónica.

La OMS advierte que las formas septicémica y neumónica son especialmente graves. Sin tratamiento antibiótico oportuno, la tasa de letalidad global de la peste puede ubicarse entre el 30% y el 100%. En el caso de la variante pulmonar, la capacidad de transmitirse fácilmente de persona a persona eleva el riesgo de brotes y epidemias, razón por la cual se activan protocolos estrictos de aislamiento y rastreo de contactos, como ocurrió en Irkutsk.

La peste neumónica es mortal si no recibe tratamiento rápido, pero puede curarse con antibióticos cuando se la detecta de manera precoz, señalan organismos sanitarios internacionales.

Aunque los casos humanos de peste son hoy infrecuentes y los sistemas de vigilancia permiten contener brotes, los especialistas subrayan la importancia de mantener controles en laboratorios que manipulan patógenos de alto riesgo y de reforzar la detección temprana de cuadros respiratorios graves con antecedente de exposición a animales o entornos de laboratorio.

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